La misión OSIRIS-REx ha revelado un hallazgo sorprendente: los muestreos del asteroide Bennu contienen polvo cuyas edades superan los 4,6 mil millones de años, anteriores al Sistema Solar. Estos fragmentos, descubiertos por la NASA, ofrecen una ventana directa a la era de los primeros estallidos estelares que precedieron a nuestro Sol.
OSIRIS-REx, la nave de la NASA, fue lanzada el 20 de septiembre de 2016 y llegó a la órbita de Bennu en 2018. Durante la misión, la sonda capturó imágenes de alta resolución y material que, en 2020, regresó a la Tierra el 11 de marzo en una cápsula de retorno de muestras.
Los análisis científicos revelaron que las muestras contienen presolar grains—fragmentos de materiales que se formaron en estrellas anteriores a la creación del Sol—con edades estimadas de más de 4,6 mil millones de años. Entre estos se identifican silicios carburo, carbono de grado alto y moléculas orgánicas complejas.
Estas anomalías isotópicas indican que una parte de la materia llegó al Sistema Solar a través de procesos de supernovaes y otros eventos estelares. El hallazgo sugiere que el polvo que eventualmente llegó a la Tierra proviene de fuentes cósmicas que existían mucho antes de la formación de nuestro planeta.
La presencia de este material antiguo en Bennu no solo añade valor científico, sino que también proporciona evidencia de la diversidad de origen de los cuerpos que comparten nuestro entorno solar. Los resultados, publicados por la NASA, abren nuevas rutas para la investigación de los orígenes de la vida y la química prebiogénica en el Sistema Solar.