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Cometa interstelar 3I/ATLAS: misteriosas anomalías que despiertan dudas sobre su origen

El cometa interestelar 3I/ATLAS, descubierto en enero de 2022, muestra comportamientos inesperados que los astrónomos estudian para determinar si su origen es natural o, en un escenario aún especulativo, tecnológico. La comunidad científica analiza su velocidad, composición y trayectoria, mientras se desmitifican rumores y se busca comprender mejor estos objetos cósmicos.

¿Qué es el cometa 3I/ATLAS?

El 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar catalogado (de ahí el prefijo “3I”) y lleva el nombre del proyecto ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) que lo detectó el 9 de enero de 2022. Su órbita hiperbólica indica que no está ligado gravitacionalmente al Sol y proviene de fuera del Sistema Solar, al igual que el famoso ‘Oumuamua (2017) y el cometa 2I/Borisov (2019).

Anomalías que intrigan a los investigadores

Desde su descubrimiento, 3I/ATLAS ha presentado varias peculiaridades:

  • Velocidad extraordinaria: al acercarse al Sol alcanzó una velocidad heliocéntrica de aproximadamente 64 km/s, mucho mayor que la de los cometas típicos.
  • Actividad inusualmente alta: mostraba una gran producción de gases volátiles como CO y N₂, lo que explica la forma brillante y extensa de su coma a grandes distancias del Sol.
  • Desviaciones no gravitacionales: los análisis de su trayectoria revelaron ligeras variaciones que podrían deberse a pulsos de gas o, en teoría, a fuerzas externas desconocidas.

Estos factores han llevado a algunos grupos a preguntar si estas “anomalías” podrían indicar una posible origen tecnológico, aunque hasta la fecha no existe evidencia empírica que respalde tal hipótesis.

Contexto: ¿Qué significa “origen tecnológico”?

El término se utiliza en la comunidad científica para describir la hipótesis de que un objeto interestelar pudiera ser una pieza de maquinaria extraterrestre, como una sonda o un desecho tecnológico. En el caso de 3I/ATLAS, la idea se basa únicamente en la curiosidad por sus propiedades atípicas y no en datos observacionales concretos.

Lo que dicen los expertos

Según un artículo de The Conversation, los investigadores han desvelado que la composición de 3I/ATLAS es consistente con material helado típico de cometas originados en regiones frías de sistemas planetarios externos. No se han detectado señales de radios o láseres que sugieran una procedencia artificial.

En La Nación y Infobae se citan los estudios que analizan los impulsos de gases y los patrones de luz, concluyendo que la mayor parte de las anomalías pueden explicarse por procesos de sublimación intensiva bajo la radiación solar.

Importancia para la ciencia

El estudio de 3I/ATLAS refuerza la necesidad de monitorear objetos interestelares, ya que aportan información invaluable sobre la composición química de otros sistemas planetarios y los procesos que rigen su formación. Cada nuevo cometa interestelar representa una oportunidad para comparar nuestro entorno con el de otras estrellas.

Mirada al futuro

Con la próxima generación de telescopios, como el James Webb Space Telescope (JWST) y el futuro Vera C. Rubin Observatory, la detección y el análisis de objetos como 3I/ATLAS serán más precisos, permitiendo distinguir entre fenómenos naturales y cualquier señal verdaderamente extraordinaria.