La dictadura chavista de Nicolás Maduro enfrenta una creciente presión militar de Estados Unidos en el Caribe. Ante la amenaza, el gobierno ha puesto a la Fuerza Aérea en alerta, pero su capacidad operativa está limitada por años de sanciones, falta de repuestos y una flota envejecida. Analizamos las opciones estratégicas de Caracas y el contexto que ha mermado su poder militar.
Contexto geopolítico actual
En los últimos meses, EE. Estados Unidos ha intensificado sus despliegues militares en el Caribe, reforzando bases en Puerto Rico y Guantánamo, y realizando patrullas aéreas cerca de la costa venezolana. Según CNN en Español, la presencia estadounidense busca contrarrestar la influencia de Rusia y China en la región y ejercer presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Respuesta de las fuerzas venezolanas
El gobierno respondió con una serie de medidas defensivas. El 30 de noviembre de 2025, el presidente Maduro ordenó a la Fuerza Aérea Venezolana que se mantuviera “alerta y lista” para defender el territorio nacional, según informó Página 12. Sin embargo, la capacidad real de respuesta está limitada por varios factores.
Problemas estructurales del ejército
- Falta de repuestos: Las sanciones internacionales impiden la adquisición de piezas de mantenimiento para aviones estadounidenses y europeos, obligando a depender de equipos rusos que a su vez también requieren insumos escasos.
- Flota envejecida: Más del 70 % de la aviación militar bolivariana son aviones de los años 80 y 90, muchos de ellos fuera de servicio o con limitaciones operativas.
- Problemas de financiación: La crisis económica ha reducido el presupuesto de defensa a menos del 2 % del PIB, insuficiente para una modernización integral.
Movilización interna y discurso chavista
En Caracas, el chavismo ha intensificado la retórica nacionalista. Manifestaciones en las calles, con consignas como “Somos un pueblo guerrero”, fueron cubiertas por Clarín, mostrando el intento del gobierno de generar resistencia popular frente a la “amenaza” estadounidense.
Opciones estratégicas de Maduro
Frente a la vulnerabilidad militar, el régimen dispone de tres líneas de acción:
- Apoyo externo: Consolidar la alianza con Rusia y China, que pueden proveer equipamiento y entrenamiento, aunque también son objeto de sanciones.
- Guerra híbrida: Utilizar la propaganda, ciberataques y grupos irregulares para complicar cualquier intervención directa.
- Negociación diplomática: Buscar canales de diálogo con EE. UU. para evitar un conflicto abierto, a cambio de concesiones económicas limitadas.
Conclusión
El poder militar de Venezuela está significativamente debilitado por sanciones, deterioro de su flota y escaso financiamiento. Mientras EE. UU. refuerza su presencia en el Caribe, el gobierno de Maduro opta por mantener a sus fuerzas en alerta, reforzar alianzas con potencias no occidentales y apelar al sentimiento nacionalista para sostener su posición.