El presidente venezolano Nicolás Maduro fue detenido por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 sin que Cuba, Rusia, China o Irán intervinieran para protegerlo. Ahora enfrenta cargos de narcoterrorismo en un tribunal de Nueva York, mientras el panorama político de Venezuela se redefine sin sus tradicionales socios.
Captura de Nicolás Maduro
El pasado 3 de enero de 2026 un operativo de élite del Ejército de los Estados Unidos, conocido como Delta Force, logró extraer al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores del territorio nacional a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, ubicado en el Mar Caribe. La acción se realizó sin resistencia armada significativa y se cerró con la detención de ambos en territorio estadounidense.
Sin defensa de sus aliados
El anuncio de la captura fue acompañado por la constatación de que ninguno de los socios tradicionales de Venezuela acudió al rescate. Cuba, que había construido una red de inteligencia alrededor del mandatario, no logró impedir la operación ni identificar a tiempo al informante que facilitó la información a la CIA. Rusia, China e Irán, pese a su retórica de apoyo, permanecieron inactivos durante los cruciales minutos de la incursión.
Cargos de narcoterrorismo en Nueva York
Tras su detención, Maduro será presentado ante un tribunal federal de Nueva York donde se le imputará el delito de “narcoterrorismo”, una acusación que combina actividades de tráfico de drogas con intentos de desestabilizar la seguridad nacional de EE.UU. La fiscalía también ha señalado a su esposa Cilia Flores como codemandada.
Repercusiones políticas en Venezuela
Con Maduro en custodia, el vicepresidente Delcy Rodríguez ha sido designada presidenta encargada y se espera que juramente ante la Asamblea Nacional el próximo lunes. El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, ha denunciado la “brutal agresión militar” de EE.UU. y ha pedido una transición ordenada, aunque los analistas advierten que la ausencia de apoyo externo debilita la posición de los vestigios del régimen.
Impacto regional y futuro
El operativo sin precedentes pone en entredicho la capacidad de los países aliados de Venezuela para proteger a sus líderes. Observadores internacionales anticipan una posible “segunda ola” de presión estadounidense si no se avanza en una transición democrática. La situación sigue siendo dinámica y los próximos días definirán el rumbo del país sudamericano.