Un equipo internacional liderado por la Facultad de Medicina de Yale identificó a las proteínas mGluR4 y NPDC1 como responsables de facilitar la entrada de la α‑sinucleína mal plegada en neuronas, un hallazgo que podría revolucionar los tratamientos contra la enfermedad.
Un avance que abre una nueva vía terapéutica
El 6 de enero de 2026, científicos de distintas partes del mundo publicaron en Nature Communications un estudio que revela cómo la proteína α‑sinucleína, característica del Parkinson, se propaga de una neurona a otra. La investigación, dirigida por el profesor Stephen Strittmatter de la Facultad de Medicina de Yale, encontró que dos proteínas de membrana, mGluR4 y NPDC1, actúan como “puertas” que permiten la entrada de la α‑sinucleína mal plegada en las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra.
Metodología: más de 4.400 lotes celulares
Para aislar los posibles receptores, el equipo creó 4.400 variantes celulares, cada una expresando una proteína distinta en su superficie. De todas, 16 mostraron afinidad por la α‑sinucleína, pero solo mGluR4 y NPDC1 estaban presentes de forma natural en las neuronas afectadas por el Parkinson.
Validación en modelos animales
Los investigadores generaron ratones genéticamente modificados que no expresaban versiones funcionales de mGluR4 y NPDC1. Al inyectarles α‑sinucleína mal plegada, estos animales no desarrollaron los síntomas motores típicos del Parkinson, a diferencia de los ratones de control.
Implicaciones para los tratamientos
Este descubrimiento sugiere que bloquear la interacción entre α‑sinucleína y las proteínas mGluR4/NPDC1 podría impedir la diseminación de la enfermedad, yendo más allá de los actuales fármacos que solo alivian los síntomas. La estrategia abre la puerta a terapias modificadoras del curso de la enfermedad, un objetivo clave dadas las proyecciones de envejecimiento poblacional.
Perspectivas a futuro
Según la Mayo Clinic, el Parkinson es un trastorno neurodegenerativo del movimiento que progresa con el tiempo. Entender el mecanismo molecular de su propagación, como destaca Strittmatter, es esencial para diseñar intervenciones que ralenticen o detengan la pérdida neuronal.
El hallazgo de mGluR4 y NPDC1 como mediadores críticos de la propagación de α‑sinucleína configura una línea de investigación de alto impacto clínico y abre esperanzas para desarrollar fármacos que realmente alteren la trayectoria de la enfermedad.