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24/12/2025 05:11 • SOCIALES • SOCIALES
Desde hace varios años, Luciana Salazar y el economista Martín Redrado se ven envueltos en una disputa judicial por la obligación alimentaria de la niña Matilda, fruto de su relación anterior. El proceso ha sido seguido de cerca por los medios y ha alternado momentos de negociación con tensas comparecencias judiciales.
El 23 de diciembre de 2025, se celebró una nueva audiencia en la que ambas partes no lograron un acuerdo y la modelo se retiró del juzgado visiblemente enfadada. En ese mismo día, Redrado concedió una entrevista al programa SQP, donde negó rotundamente ser deudor alimentario o estar bajo embargo.
Redrado sostuvo que “se ha hablado mucho del tema y se han dicho muchas mentiras”. Añadió que "se sugirió que estaba embargado, pero pago todas mis cuentas" y que "las mentiras se van a ir cayendo con el tiempo". El economista también insinuó que existen conversaciones de WhatsApp que podrían aclarar la situación, diciendo: “Creo que hay que mostrar los WhatsApps”.
Tras la audiencia, Salazar publicó en sus redes capturas de correos electrónicos enviados por Redrado mientras él ya mantenía una relación con Lulú Sanguinetti, su actual esposa. En dichos mensajes, Redrado proponía encuentros en hoteles de Estados Unidos y enviaba invitaciones con un claro tono romántico, pese a que la pareja estaba separada.
Salazar describió el contenido como “picante” y argumentó que demuestra la falta de inteligencia emocional de Redrado. Además, afirmó que el economista había intentado “extorsionar” a través de falsas denuncias de hostigamiento.
El intercambio de mensajes ha abierto la puerta a nuevas pruebas que podrían ser presentadas ante el tribunal. La justicia deberá valorar si los correos implican alguna irregularidad adicional, más allá del conflicto alimentario.
El caso ha generado una intensa cobertura mediática, con análisis en sitios como El Litoral y El Día. Ambas fuentes coinciden en que la disputa se ha convertido en un escándalo de alto nivel que trasciende lo privado y afecta la reputación pública de los involucrados.
El desenlace del caso seguirá siendo observado de cerca por el público y la prensa, ya que cualquier avance podría afectar tanto la vida personal como la carrera profesional de ambas figuras.