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31/12/2025 00:41 • SOCIALES • SOCIALES
Una investigación liderada por expertos de la Universidad de Yale ha revelado que la hipertensión, un factor de riesgo modificable, juega un papel crucial en la aparición de la demencia. El hallazgo, difundido en la revista Annals of Neurology, sugiere que controlar la presión arterial podría ser una herramienta poderosa para prevenir el deterioro cognitivo.
La demencia engloba un conjunto de trastornos que provocan pérdida de memoria y deterioro de funciones cognitivas. La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente, aunque existen tipos de demencia que pueden mejorar con tratamiento adecuado.
La hipertensión se define por una presión arterial excesiva contra las paredes de las arterias. Si no se trata, incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y problemas de visión.
El equipo, encabezado por Adam Havenon, profesor de neurología, analizó datos del estudio "Riesgo de aterosclerosis en la comunidad" y del Biobanco del Reino Unido. Evaluaron dos indicadores: las hiperintensidades de materia blanca (WMH) detectables en resonancias magnéticas, y la presencia del alelo APOE??4, asociado a mayor riesgo de demencia.
El estudio destaca que el componente vascular es modificable. Incluso con predisposición genética, un buen manejo de la presión arterial puede evitar cambios cerebrales dañinos y retrasar o prevenir la demencia.
Este hallazgo ofrece una esperanza tangible: la prevención de la demencia no depende exclusivamente de la genética, sino de decisiones cotidianas que influyen en la salud vascular. Adoptar hábitos que controlen la hipertensión puede ser la clave para preservar la función cognitiva en la tercera edad.