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04/01/2026 00:30 • POLITICA • POLITICA
Una fuerza de élite conocida como Fuerza Delta, perteneciente al Ejército de los Estados Unidos, apoyada por la CIA y bombardeos aéreos alrededor de Caracas, logró en menos de tres horas la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Según el propio presidente Donald Trump, los capturados fueron trasladados al portaaviones USS?Iwo?Jima, parte del despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Trump anunció que, tras la captura, EE.UU. dirigirá la política y los recursos petroleros de Venezuela. Esta afirmación sugiere una intención de ocupación o, al menos, de control operativo del país, algo sin precedentes en la región latinoamericana.
El presidente Trump insinuó que Delcy Rodríguez, vicepresidenta y presidenta en ejercicio, será la encargada de ejecutar los planes estadounidenses. La rapidez de la operación y la ausencia de bajas estadounidenses sugieren una posible coordinación previa con sectores del régimen venezolano.
Figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López podrían influir decisivamente en la estabilidad del país, aunque su postura sigue siendo incierta. A su vez, la captura ha intensificado la ya grave crisis de legitimidad dentro de Venezuela, donde las movilizaciones en Cuba superaron a las del propio país.
EE.UU. ha calificado a Maduro de “narcoterrorista”, aunque la DEA no reconoce a Venezuela como un centro relevante de narcotráfico internacional. La acusación parece más una excusa para la intervención que una evidencia concreta.
La acción estadounidense expone la debilidad de los organismos regionales como UNASUR y la falta de una posición unificada de América Latina frente a la injerencia estadounidense. El episodio también reaviva debates sobre la Doctrina Monroe y la seguridad nacional de EE.UU. en el hemisferio occidental.
El destino de Venezuela tras la detención de Maduro es incierto. Si EE.UU. logra consolidar su control, podría abrir paso a una reactivación del sector petrolero bajo gestión estadounidense, aunque la estabilidad política y social seguirá siendo un reto monumental.
Fuente: Cenital