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05/01/2026 12:07 • POLITICA • POLITICA
El presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Gustavo?Petro, convocó una videoconferencia de urgencia el domingo 4 de enero de 2026 para debatir la captura de Nicolás?Maduro y su esposa Cilia?Flores en Nueva York, tras la operación militar estadounidense que los trasladó a la justicia por cargos de narcoterrorismo.
Mientras que Brasil, Chile, México, España, Uruguay y otros países emitieron una declaración conjunta que denunciaba la intervención militar, diez estados –entre ellos Argentina, Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El?Salvador, Panamá, República?Dominicana y Trinidad y Tobago– rechazaron la condena, argumentando que el régimen bolivariano había violado derechos humanos de forma sistemática.
El canciller argentino Pablo Quirno lideró la posición de su país, calificando la denuncia de Petro como “hablar en nombre de una mayoría ficticia”. El presidente Javier?Milei respaldó la captura, señalando que “la dictadura narcoterrorista en Venezuela llega a su fin”.
El presidente brasileño Luiz?Inácio?Lula?da?Silva y la vicepresidenta mexicana Claudia?Schneiderman respaldaron la condena, mientras que el presidente chileno Gabriel?Boric, que firmó la declaración, será reemplazado en semanas por José?Antonio?Kast, quien calificó la captura como “una gran noticia”. En Centroamérica, la presidenta de Honduras, Xiomara?Castro, criticó la operación, pero su sucesor político emitió una postura favorable.
El episodio evidenció una profunda fractura ideológica en América Latina, que trasciende la tradicional división izquierda?derecha y refleja diferencias sobre la soberanía, el derecho internacional y la política de EE.UU. en la región.