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06/01/2026 00:10 • OTROS • OTROS
Las misiones Curiosity y Perseverance han documentado rocas y estructuras que demuestran la presencia de agua líquida estable en la superficie marciana hace miles de millones de años. En el cráter Gale, Curiosity analizó la zona conocida como Yellowknife Bay, descubriendo sedimentos de un lago de larga duración con pH neutro y baja salinidad, condiciones favorables para procesos biológicos simples. Por su parte, Perseverance explora el cráter Jezero, una antigua cuenca lacustre con un delta bien preservado que actúa como trampa natural de compuestos orgánicos.
Según los datos de la misión MAVEN, la pérdida progresiva de la atmósfera marciana se debió al cese de su campo magnético global hace más de 4?000 millones de años. Sin escudo magnético, el sputtering atmosférico –impacto de iones del viento solar sobre la atmósfera alta– expulsó átomos al espacio. Además, la fotodisociación del agua liberó hidrógeno, que también escapó al vacío. Estos procesos redujeron drásticamente la presión y temperatura requeridas para mantener agua líquida en la superficie.
Actualmente, la atmósfera de Marte es extremadamente tenue y está compuesta mayormente por dióxido de carbono. La ausencia de un campo magnético global deja al planeta expuesto a radiación solar y a grandes oscilaciones térmicas. Solo regiones del hemisferio sur conservan magnetización residual. Estas condiciones explican por qué el agua líquida ya no puede existir de forma estable y por qué el planeta muestra el característico tono rojizo.
El descubrimiento de antiguos lagos y ríos, junto a la comprensión de los mecanismos de pérdida atmosférica, orienta a los científicos en la selección de sitios prioritarios para futuras misiones y posibles misiones tripuladas. Los depósitos vinculados a las cuencas lacustres pueden albergar trazas químicas de una época más habitable, ofreciendo pistas cruciales en la búsqueda de vida pasada.