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06/01/2026 05:08 • POLITICA • POLITICA
El 3 de enero de 2026 fuerzas estadounidenses llevaron a cabo bombardeos en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La?Guaira, seguidos de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia?Flores. Washington describió a los detenidos como "narcoterroristas" y afirmó que la acción fue una medida legal y selectiva.
El Secretario General António Guterres, a través de la subsecretaria de Asuntos Políticos Rosemary?A.?DiCarlo, expresó "profunda preocupación" por el incumplimiento del derecho internacional y recordó que la Carta de la ONU prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Subrayó la necesidad de respetar la soberanía y de resolver disputas mediante el diálogo.
Brasil, México, Chile, Cuba, Panamá y Nicaragua condenaron la intervención, calificándola de violación de la Carta y de una agresión neocolonial. Brasil denunció una “flagrante violación” y pidió respetar la autodeterminación del pueblo venezolano. México señaló que la acción atenta contra el artículo?2 de la Carta y amenaza la estabilidad regional. Cuba la describió como “agresión imperialista” y llamó a la comunidad internacional a condenarla.
Argentina y Paraguay respaldaron la captura, calificando a Maduro de dictador y líder de una organización terrorista. El embajador argentino sostuvo que la medida representa un avance contra el narcoterrorismo. Paraguay coincidió en que el liderazgo de Maduro era una amenaza para la democracia.
El embajador estadounidense Mike?Waltz argumentó que la operación fue una acción policial contra narcoterroristas y que más de 50 países habían cuestionado la legitimidad de las elecciones venezolanas de 2024.
China y Rusia condenaron enérgicamente el ataque, describiéndolo como una violación del derecho internacional, neocolonialismo y doble rasero. Ambos llamaron a respetar la Carta y a resolver la crisis mediante los mecanismos multilaterales de la ONU.
La sesión de urgencia, impulsada por Colombia y respaldada por Rusia y China, destacó la profunda división internacional frente a la acción estadounidense. El Secretario General reiteró la necesidad de evitar una escalada que pueda hundir a la región en un conflicto mayor y pidió una solución pacífica y negociada para Venezuela.