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07/01/2026 11:10 • POLITICA • POLITICA
El sábado 3 de enero de 2026, una ráfaga de helicópteros y explosiones rompió el silencio de la capital venezolana. Según fuentes oficiales, se trató de una incursión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que culminó con la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia?Flores, a bordo de aeronaves militares. El propio Donald Trump anunció la acción en su red social Truth?Social, calificándola de "incursión" que buscaba "descabezar" al Ejecutivo.
Tras la captura, la Casa Blanca designó a la vicepresidenta del oficialismo, Delcy?Rodríguez, como presidenta interina bajo la amenaza de nuevos ataques. La medida sugiere que Washington pretende mantener un "tutelaje" directo sobre el futuro gobierno, sin colocar a un líder opositor al frente.
El colapso de Maduro no fue repentino. Desde la polémica reñida de las elecciones del 28 de julio de 2024, el mandatario perdió credibilidad tanto a nivel interno como externo. La comunidad internacional, desde la Unión?Europea hasta gobiernos latinoamericanos como Chile y Argentina, redujo su discurso de apoyo, considerándolo un régimen autoritario.
Según el artículo de La Vanguardia, la élite cívico?militar que había sostenido al chavismo desde el 2002 empezó a alejarse de Maduro. La "cúpula" comprende altos oficiales del Ejército Bolivariano, la Policía Nacional y líderes civiles vinculados al aparato del Estado. Su pérdida de apoyo marcó la imposibilidad de mantener al presidente en el poder.
El futuro dependerá de la capacidad de Delcy?Rodríguez para equilibrar las exigencias de Washington con la resistencia de sectores chavistas y de la población civil. La liberación de presos políticos podría ser el primer paso hacia un cambio estructural, aunque hasta ahora no se han observado indicios concretos de reformas.
Fuente: La Vanguardia