Imago Noticias
Fallece Roberto 'Tito' Pereyra, histórico trompetista del cuarteto cordobés
Central y Newell's conocen sus fechas de debut en la Copa Argentina 2026
Coinbase pausa sus operaciones en Argentina: la suspensión del USDC
Peronismo recibe 2026 e invita a resistir las políticas de Milei
Romance entre Ian Lucas y Evangelina Anderson confirmado y luego descartado en MasterChef Celebrity
07/01/2026 11:31 • SOCIALES • SOCIALES
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos del género Aedes. Sus síntomas iniciales pueden confundirse con dengue (fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, náuseas y vómitos) y, en casos graves, pueden derivar en ictericia, hemorragias y muerte.
El área de Salud Pública del Chaco recomienda aplicar la vacuna contra la fiebre amarilla antes de viajar, con una antelación mínima de 10 días para garantizar la efectividad del inmunizante.
Brasil no la exige como requisito sanitario general, pero casi todo el territorio presenta riesgo de transmisión, salvo algunas áreas del noreste. Por ello, la vacunación es fuertemente aconsejada para cualquier turista que visite el país.
Los grupos con contraindicaciones deben extremar las medidas de prevención contra mosquitos.
Hasta diciembre de 2025 la vacuna se mantenía gratuita en todo el Chaco, considerado zona endémica. A partir de 2026 la gratuidad quedó limitada a áreas específicas, y la disponibilidad en farmacias privadas es escasa, con precios que superan los 200.000 pesos argentinos.
Los interesados deben presentar DNI y libreta de vacunación. La atención es sin turno previo:
Ante la falta de stock, se recomienda buscar la vacuna en farmacias de otras provincias o en el sistema privado, siempre conservando la prescripción médica requerida. El certificado internacional de vacunación (ICVP) será emitido por el farmacéutico después de la aplicación.
Incluso vacunado, es fundamental usar repelente cada cuatro horas, ropa que cubra la mayor parte del cuerpo y mosquiteros en áreas con alta presencia de Aedes. El control de criaderos y la eliminación de agua estancada siguen siendo estrategias clave para reducir el riesgo.