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08/01/2026 14:06 • POLITICA • POLITICA
El 7/1/2026 el gobierno estadounidense, liderado por el presidente Donald Trump, ejecutó un bombardeo contra instalaciones venezolanas y logró la captura de Nicolás Maduro y su esposa. El operativo marcó una escalada militar sin precedentes en la región y planteó interrogantes sobre la soberanía nacional y el respeto al derecho internacional.
Los estados miembros de la UE expresaron distintas posturas:
Partidos como Vox en España celebraron el ataque, mientras que Reform UK y Nigel Farage lo vieron como un medio para limitar la influencia de Putin. La ultraderecha francesa defendió la soberanía nacional, aunque sin una posición clara sobre la intervención estadounidense.
En América Latina, gobiernos como Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay emitieron comunicados que denuncian la violación a la Carta de la ONU y exigen una solución pacífica. Argentina, bajo Javier Milei, mostró su apoyo a la captura de Maduro.
En el bloque BRICS, la India expresó “profunda preocupación” sin condenar directamente a EE.UU., mientras que Sudáfrica adoptó una postura similar a la de China y Rusia, denunciando la acción como “intimidación unilateral”.
El ataque no solo reconfigura la situación en Venezuela, sino que también plantea riesgos para la cohesión de la OTAN, al cuestionar la autoridad de Dinamarca sobre Groenlandia, territorio que Trump declaró “legítimamente estadounidense”. Este reclamo amenaza la estabilidad del Círculo Polar Ártico y puede afectar los corredores navales estratégicos.
Expertos como Ryan Hass de la Brookings Institution advierten que la expansión militar de EE.UU. en Latinoamérica podría legitimar futuras violaciones al derecho internacional, incluidas acciones contra Taiwán.