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09/01/2026 04:06 • POLITICA • POLITICA
En la madrugada del 08 de enero de 2026, la Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 97 drones contra territorio ucraniano. De esos, 70 fueron derribados por los sistemas de defensa; los 27 restantes impactaron en la zona central del país, concretamente en las regiones de Dnipropetrovsk y Zaporiyia.
Los impactos provocaron cortes masivos de electricidad, suministro de agua y calefacción. Según el viceprimer ministro de Reconstrucción, Oleksii Kuleba, más de un millón de abonados quedaron sin estos servicios básicos, justo en pleno invierno.
Ukrenergo, el principal proveedor de energía, confirmó los daños y anunció que las obras de reparación ya están en marcha en Dnipropetrovsk. El gobernador regional, Vladyslav Gaivanenko, describió la situación como "difícil", pero aseguró que se restablecerá el servicio tan pronto como la seguridad lo permita.
En Zaporiyia, el gobernador Ivan Fedorov informó que la electricidad se ha restablecido en "instalaciones clave", aunque la mayoría de los usuarios siguen sin acceso.
Este ataque forma parte de una campaña rusa de intensificación contra la infraestructura energética ucraniana, una estrategia que Kiev y sus aliados califican de dirigida deliberadamente contra la población civil. En respuesta, Ucrania ha incrementado sus propios bombardeos contra depósitos y refinerías rusas, buscando debilitar la capacidad exportadora de energía de Moscú.
Las autoridades ukrainas continúan trabajando contrarreloj para restablecer el suministro de calefacción y agua, mientras monitorean posibles nuevos ataques con drones. La comunidad internacional sigue llamando la atención sobre la vulnerabilidad de la infraestructura civil en conflictos armados.