Imago Noticias
Fallece Roberto 'Tito' Pereyra, histórico trompetista del cuarteto cordobés
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
Nicolás Cabré suspende la obra 'Ni media palabra' en Carlos Paz por una emergencia médica
13/01/2026 22:05 • INTERNACIONALES • INTERNACIONALES
El 13 de enero de 2026, mientras disfrutaba de sus vacaciones en Grecia, Ole?Frederick?Sveen, docente de cocina originario de Oslo, recibió en su móvil una alerta de Norsk Tipping que anunciaba que era el ganador del jackpot de la lotería noruega, con un premio estimado en cerca de 100.000 euros.
Emocionado, mostró el mensaje a su novia y comenzaron a imaginar una vida sin preocupaciones: comprar una casa de vacaciones, viajar por el mundo y abandonar sus trabajos actuales.
Sin embargo, tras revisar los números oficiales, Ole se dio cuenta de que sólo coincidía con dos números principales y el número complementario, muy lejos del requisito para el premio mayor. La empresa de lotería había cometido un error al procesar los resultados: en lugar de dividir el monto al convertirlo de euros a coronas noruegas, había multiplicado por 100.
Así, el premio que debía haber sido de aproximadamente 115.000 euros se redujo a solo 15 euros, una diferencia de varios órdenes de magnitud.
El mensaje erróneo afectó a unas 47.000 personas que fueron notificadas como ganadoras millonarias. Norsk Tipping tardó tres días en enviar una confirmación oficial del error. Como resultado de la polémica, la directora ejecutiva Tonje?Sagstuen renunció semanas después y recibió una indemnización de 260.000 euros.
Ole, que describió la experiencia como “un sueño que se desvaneció en 15 minutos”, decidió no volver a jugar a la lotería, alegando que el incidente dejó una mancha de desconfianza.
Los sistemas de conversión de divisas en los procesos de pago de loterías son críticos. Un simple factor de multiplicación en lugar de división puede transformar un premio de cientos de miles en unos pocos euros, como demostró este caso. La normativa noruega obliga a las administradoras de loterías a corregir rápidamente cualquier error y a notificar a los afectados, pero la magnitud del fallo generó una cobertura mediática significativa en todo el país.