14/01/2026 09:07 • SOCIALES • SOCIALES
En enero de 2018, una joven de 17 años escapó de la casa de los Turpin en Perris, California, y denunció a la policía el encierro y maltrato de sus 12 hermanos. El hallazgo reveló una vida de encadenamientos, hambre y aislamiento, culminando en la condena de David y Louise Turpin a largas penas de prisión.
La fuga que destapó el pesadilla
Una adolescente de 17 años logró escapar por una ventana el 14 de enero de 2018 y alertó a la policía. Al llegar, los agentes descubrieron a trece niños, de entre 2 y 29 años, viviendo en condiciones infrahumanas: encadenados, desnutridos y sin acceso a la educación pública.
Lo que mostraban las redes sociales
David y Louise Turpin proyectaban una imagen de "buena familia cristiana" en Instagram, con fotos de viajes, renovaciones de votos en Las Vegas y visitas a Disneyland. Sin embargo, la inspección policial reveló un fuerte olor a descomposición, suciedad extrema y evidencia clara de desnutrición.
Detalles del encierro
Según el jefe policial Gregg Fellows, tres de los jóvenes estaban encadenados al momento del rescate. Los niños adultos presentaban cuadros evidentes de desnutrición, aunque mostraban amabilidad y esperanza de recuperación.
El proceso judicial
En febrero de 2019, David y Louise Turpin se declararon culpables de un cargo de tortura y varios de privación ilegal de la libertad, crueldad hacia adultos dependientes y menores. En abril de 2019 fueron sentenciados a entre 25 años y cadena perpetua, con posibilidad de libertad condicional tras 25 años por su edad.
Contexto y análisis
Expertos en psicología explican que la co?participación de ambos padres refuerza conductas extremas, creando un ambiente donde el abuso se normaliza. La educación en casa sin supervisión externa, como la "Sandcastle Day School" registrada por David Turpin, facilitó el encubrimiento del maltrato.
Secuelas y nuevos abusos
En 2021, seis de los menores fueron acogidos por la familia Olguín. En 2024, miembros de esa familia fueron condenados por abusos adicionales, demostrando la vulnerabilidad continua de los niños después del rescate.
Conclusiones
El caso Turpin expuso graves fallas en la vigilancia de la educación domiciliaria y la detección de abuso infantil. Señala la importancia de la observación vecinal y la denuncia temprana de señales de alerta, como la ausencia de niños en espacios públicos.
Fuente:
Infobae