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14/01/2026 15:19 • ECONOMIA • ECONOMIA
Situado en el cruce de Asia Central, Oriente Medio y Europa, Irán controla el estrecho de Ormuz, uno de los cuellos de botella más críticos del comercio mundial de energía. Sus reservas incluyen aproximadamente el 21?% del petróleo y el 17?% del gas natural del planeta, lo que lo convierte en un actor central en la seguridad energética global.
Desde la Revolución Islámica de 1979, Irán ha sido objeto de múltiples rondas de sanciones estadounidenses y de la ONU. En 2025, Estados Unidos activó el mecanismo “snapback”, reimponiendo sanciones que limitan el acceso a mercados financieros y a tecnología petrolera. Como resultado, el país depende casi exclusivamente de la exportación de petróleo; en noviembre?2025, China importó 1,94?millones de barriles al día, equivalentes al 23?% del consumo chino, con un descuento aproximado del 10?% frente al Brent.
La crisis se ha traducido en aumentos de precios extremadamente altos: aceite de cocina +300?%, arroz +164?%, huevos +125?%, pan, pollo, carne roja +100?% y leche +75?%. Estas subidas han provocado la pérdida del poder adquisitivo de millones de iraníes y la caída de la calidad de vida.
El 28 de diciembre de 2025 se desencadenaron protestas en Teherán y otras ciudades, iniciadas por el alza de precios y la escasez de productos. Las manifestaciones se han expandido a decenas de urbes, con cientos de muertos y miles de detenidos. El gobierno ha impuesto apagones de electricidad e internet, así como un severo toque de queda, intentando desconectar la coordinación de los manifestantes.
El desbordamiento de la crisis iraní afecta a la estabilidad del Golfo Pérsico y a las alianzas con China y Rusia. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos temen un posible conflicto que altere el suministro de energía. Estados Unidos e Israel ya contemplan una posible intervención militar, lo que aumentaría la tensión en la región.
Los analistas señalan que, si el régimen no adopta reformas estructurales y no negocia la suspensión de sanciones, el país podría enfrentar un cambio de gobierno, con profundas implicaciones para el equilibrio geoestratégico del Oriente Medio.