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15/01/2026 21:19 • SALUD • SALUD
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se desencadena tras experiencias traumáticas como accidentes graves, violencia, desastres naturales o conflictos armados. Según el DSM-5-TR, el diagnóstico se basa en la presencia persistente de recuerdos intrusivos, evitación, alteraciones del estado de ánimo y una activación continua del organismo.
Investigadores de la Universidad de Yale, bajo la dirección del científico Ziv Ben-Zion, buscaron comprender la heterogeneidad de los síntomas del TEPT. El trabajo, publicado en la revista Biological Psychiatry, combinó evaluaciones subjetivas y técnicas de neuroimagen.
Más de ochocientos participantes completaron cuestionarios detallados sobre su estado emocional y conductual. El análisis estadístico permitió separar dos perfiles independientes:
Un 70% de los encuestados señaló que el dolor emocional interfería más en su vida cotidiana que los síntomas de miedo.
Una submuestra de ciento sesenta y dos personas fue evaluada mediante resonancia magnética funcional (fMRI). Los resultados mostraron que ciertos patrones de conectividad cerebral predecían con precisión la intensidad futura de los síntomas de miedo, pero no eran útiles para anticipar el nivel de dolor emocional, lo que indica la existencia de circuitos neuronales distintos para cada perfil.
Los tratamientos actuales para el TEPT, tanto farmacológicos como psicoterapéuticos, se enfocan mayormente en reducir el miedo y la hipervigilancia. Según el investigador principal Ilan Harpaz-Rotem, avanzar hacia una psiquiatría de precisión implica identificar cuál de los dos factores predomina en cada paciente antes de definir la estrategia terapéutica.
Este enfoque personalizado podría disminuir la frustración de quienes, a pesar de seguir tratamientos convencionales, no logran mejoras significativas en su calidad de vida.
El estudio de Yale aporta evidencia de que el TEPT no es una condición monolítica, sino una combinación de respuestas emocionales y circuitos cerebrales diferenciados. Reconocer esta diversidad abre la puerta a nuevas investigaciones que busquen marcadores biológicos y herramientas diagnósticas capaces de anticipar la evolución del trastorno y guiar intervenciones más efectivas.
Fuente: Infobae - 15 de enero de 2026