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17/01/2026 09:09 • ECONOMIA • ECONOMIA
Desde principios de 2025, Argentina ha experimentado un crecimiento explosivo en la importación de prendas de segunda mano. Según datos de la Fundación Pro Tejer, entre enero y octubre de 2025 se ingresaron 3.732.384 dólares y 3.521.456 kg de ropa usada, lo que equivale a un aumento interanual del 11.728?% en valor y del 26.538?% en cantidad. El 86?% de esos fardos ingresan por la aduana de Jujuy, provenientes del desierto de Atacama (Chile) y, en última instancia, de Estados Unidos.
Las prendas llegan en grandes lotes sin identificación clara de su contenido. Muchas están confeccionadas con fibras sintéticas (poliéster, acrílicos) que dificultan su reutilización o reciclado. Además, pueden contener químicos contaminantes, bacterias, ácaros y agentes alérgenos, lo que genera riesgos sanitarios para los consumidores.
La llegada masiva de ropa de bajo costo destruye la competitividad de los productores locales. La Fundación Proteger, integrada por empresarios del sector, señala que la industria ya enfrenta una caída del consumo y una competencia en precios con importaciones terminadas; ahora, los lotes de descarte agravan la situación, reduciendo la demanda de materias primas y de mano de obra.
El sector textil es la segunda industria más contaminante del mundo, según la ONU. Los residuos sintéticos liberan microplásticos y tintes tóxicos que contaminan suelos y aguas. Greenpeace advierte que el desierto de Atacama recibe alrededor de 39.000 toneladas de ropa usada al año, generando contaminación en el ecosistema local y, al ser reexportada a Argentina, transfiriendo el problema.
Hasta 2015, el Decreto 2112/2010 prohibía la importación de ropa usada; fue renovado en 2017 con el Decreto 333/2017 hasta 2022. La gestión de Alberto?Fernández no lo renovó, pero las importaciones permanecieron marginales. Con la llegada del gobierno de Javier?Milei, se eliminaron los límites y se abrió la frontera a la importación sin control, permitiendo que ropa usada se compre a un dólar el kilo.
Se está trabajando en regulaciones puntuales: la Subsecretaría de Política Industrial exigirá un nuevo documento “AUTO?ROPA?USADA” junto al certificado de desinfección para cada lote. Organizaciones como Pro Tejer y Proteger piden prohibir nuevamente la importación masiva y fomentar la producción sustentable, incluyendo iniciativas de reciclado de fibras y desarrollo de biotextiles (ej. Bioeleven).
Sin una política que combine control de importaciones, reforma tributaria y estímulo a la industria local, Argentina corre el riesgo de una desindustrialización acelerada, pérdida de empleos y agravamiento de la contaminación ambiental. La situación en Jujuy ya es un microcosmos de lo que podría convertirse en una crisis nacional.