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17/01/2026 21:07 • POLITICA • POLITICA
El 3 de enero de 2026 las fuerzas estadounidenses ejecutaron una operación militar en Caracas que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro, desestabilizando el régimen chavista. Tras el suceso, la presidenta interina Delcy Rodríguez asumió la gestión del poder mientras se discute una transición.
Fuentes familiares con la situación revelaron que, desde los primeros días de la actual administración Trump (enero?2025), funcionarios de la Casa Blanca mantuvieron conversaciones directas y a través de intermediarios con Diosdado Cabello, de 62 años, ministro del Interior y considerado el número dos del chavismo. Las comunicaciones continuaron durante las semanas previas a la captura de Maduro y se prolongaron después del operativo.
Durante esos diálogos, los funcionarios estadounidenses advirtieron a Cabello que no utilizara los servicios de seguridad del Estado —incluidos los cuerpos de inteligencia, la policía y las fuerzas armadas— para perseguir a la oposición. La preocupación de Washington era que un uso intensivo de esas fuerzas pudiera desatar un caos que complicara la transición y amenazara el gobierno interino de Rodríguez.
Cabello ha sido señalado en la acusación de narcotráfico estadounidense que sirvió de justificación para la captura de Maduro. Desde 2020 está bajo sanciones de EE.UU. y, en 2020, el Departamento del Tesoro ofreció una recompensa de 10?millones de dólares por información que condujera a su captura; en 2023 la cifra se elevó a 25?millones de dólares. Cabello ha negado públicamente cualquier vínculo con el narcotráfico.
Paralelamente, en la semana posterior al operativo, se reportó que representantes del gobierno venezolano encabezado por Rodríguez y la administración Trump avanzaron en conversaciones para reabrir la embajada de EE.UU. en Caracas y la embajada venezolana en Washington, contactos que se han mantenido desde la destitución de Maduro.
Los analistas señalan que Cabello, pese a su historial de represión, sigue siendo una pieza clave para cualquier plan de transición. Un posible giro de su lealtad podría facilitar o entorpecer la salida de EE.UU. del conflicto y la estabilización del país. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con expectativa los próximos pasos de la transición venezolana.
Fuente: Reuters