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Migraña en verano: por qué aumenta y cómo prevenir crisis durante las vacaciones

18/01/2026 01:12 • SALUD • SALUD

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El calor intenso, la luz solar directa y los cambios de rutina hacen que el verano sea una temporada de alto riesgo para las personas con migraña. Expertos explican los factores que desencadenan los ataques y ofrecen estrategias prácticas para evitar crisis mientras se disfruta de las vacaciones.

¿Qué es la migraña?

La migraña es una enfermedad neurológica crónica que se diferencia del dolor de cabeza común. Según la Organización Mundial de la Salud, afecta a más de 1,000 millones de personas en el mundo y constituye la segunda causa de incapacidad global. En Argentina, el 9,5% de la población la sufre, según el estudio de la Carga Global de Enfermedades.

Factores que agravan la migraña en verano

Los especialistas señalan que el calor extremo, la exposición prolongada a la luz solar, la deshidratación, los cambios bruscos en los horarios de sueño y la alteración de la alimentación son desencadenantes frecuentes. Además, el consumo excesivo de alcohol, cafeína y la exposición a ruidos intensos pueden empeorar los episodios.

Síntomas y diagnóstico

Un ataque migrañoso dura entre 4 y 72 horas y suele presentarse con dolor pulsátil de intensidad moderada a severa, acompañado de náuseas, vómitos, fotofobia (sensibilidad a la luz) y fonofobia (sensibilidad al sonido). Para diagnosticarse, se requieren al menos cinco episodios que cumplan con estos criterios, según la Sociedad Internacional de Cefaleas.

Cuándo consultar al médico

Se recomienda buscar atención médica si el dolor es repentino y severo, afecta siempre el mismo lado, se presenta con alteraciones visuales, hormigueos, dificultades en el habla, confusión, desmayos, o si empeora en frecuencia o duración.

Abordaje y tratamiento

El manejo de la migraña es integral. En la fase aguda se emplean analgésicos simples para episodios leves y triptanes o gepantes para crisis moderadas a severas. El tratamiento preventivo incluye fármacos clásicos como topiramato, propranolol, amitriptilina y flunarizina, así como terapias innovadoras como los anticuerpos monoclonales (Fremanezumab, Erenumab) y la toxina botulínica.

Los profesionales también destacan la importancia de medidas no farmacológicas: hidratación adecuada, horarios regulares de sueño y alimentación, evitar exposición al sol entre las 11 y 16 horas, usar lentes de sol y gorra, limitar el consumo de alcohol y cafeína, y mantener una rutina de ejercicio moderado.

Consejos prácticos para el verano

  • Beber agua frecuentemente, incluso sin sentir sed.
  • Buscar sombra o ambientes frescos durante las horas de mayor radiación.
  • Usar gafas de sol con filtro UV y sombrero.
  • Planificar las comidas y snacks saludables en horarios regulares.
  • Realizar actividad física ligera y evitar esfuerzos intensos en el calor.

Si los episodios se vuelven más frecuentes o intensos, es fundamental acudir al neurólogo para ajustar el plan terapéutico.

Fuente: Infobae

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