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20/01/2026 05:10 • SALUD • SALUD
La medetomidina, agonista alfa adrenérgico utilizado para sedar a grandes animales, está apareciendo en el suministro ilegal de drogas en Estados Unidos. Conocida en el ámbito veterinario como tranquilizante de rinocerontes, su uso humano genera una sedación profunda, caída brusca de la frecuencia cardiaca y presión arterial, y puede desencadenar fallos multiorgánicos en minutos.
Al no ser un opioide, la medetomidina no responde al antídoto estándar naloxona, que sí revierte los efectos del fentanilo. Además, su combinación con fentanilo potencia los efectos depresores del sistema nervioso central, dificultando la reversión y aumentando la gravedad de la sobredosis.
El síndrome de abstinencia que produce incluye hiperexcitación autonómica, hipertensión, temblores, taquicardias y arritmias potencialmente mortales, requiriendo internación en unidades de terapia intensiva.
En 2023 se registraron 105.007 muertes por sobredosis de drogas ilegales en EE.UU., de las cuales 79.358 estuvieron relacionadas con opioides. Las cifras podrían ser mayores al considerar muertes no identificadas y secuelas posteriores.
Si bien América Latina no vive la misma magnitud de crisis por sintéticos, la experiencia estadounidense muestra la rapidez con la que el mercado ilícito adapta y combina sustancias más potentes y económicas. La vigilancia toxicológica, los sistemas de alerta temprana y la capacitación de los primeros respondientes son esenciales para anticipar y mitigar futuros brotes.
Las guías emergentes de ciudades como Filadelfia y Chicago señalan la necesidad de asegurar la vía respiratoria, aplicar naloxona por precaución y monitorizar continuamente las funciones vitales, sin esperar que la sedación desaparezca como indicio de recuperación.
La aparición de la medetomidina marca un nuevo hito en la evolución de la crisis de opioides, subrayando la urgencia de adaptar políticas y protocolos de salud pública a un escenario químico en constante mutación.