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20/01/2026 09:08 • POLITICA • POLITICA
En octubre de 2024 Londres y Washington firmaron un pacto que devolvía la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio. El tratado, materializado en mayo de 2025, incluía la cesión de la isla de Diego García, sede de una base militar conjunta EE.UU.-Reino Unido, a cambio de un arrendamiento asegurado por 99 años y un pago que superaba los 120.000 millones de euros al Gobierno mauriciano.
El acuerdo había sido respaldado por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, la ONU y el Tribunal Internacional de Justicia, y contó con el apoyo del grupo de inteligencia Five Eyes (EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zealandia).
El 20 de enero de 2026, Trump publicó en su red social Truth Social un mensaje en el que tachó al “brillante aliado de la OTAN” de “actuar con gran estupidez” al ceder una zona estratégica sin “ningún motivo”. Añadió que esta decisión era “una de las muchas razones de seguridad nacional por las que hay que adquirir Groenlandia”.
Un portavoz del Reino Unido respondió que la devolución de Chagos era necesaria porque la base de Diego García había estado amenazada por decisiones judiciales que podían impedir su operatividad futura. Subrayó que el acuerdo garantiza el uso conjunto de la base durante años y que la medida contó con el aval de aliados como EE.UU., Australia y los demás miembros de Five Eyes.
El archipiélago, compuesto por 58 islas, había sido colonizado británico y apartado de Mauricio en 1965. La población original fue expulsada en los años 60, generando décadas de disputa legal. La base de Diego García ha jugado un papel clave en operaciones militares en Afganistán e Irak, y en la vigilancia del tráfico marítimo de hidrocarburos y del flujo de migrantes irregulares.
Trump utiliza la “cultura de la debilidad” percibida en Europa como pretexto para potenciar una política de expansión estadounidense en el Ártico, centrada en la codiciada isla danesa de Groenlandia. La polémica vuelve a poner en el foco la tensión entre los intereses estratégicos de EE.UU. y sus aliados tradicionales.
Para más detalles, consulte los artículos originales de El País y La Razón.