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22/01/2026 15:08 • POLITICA • POLITICA
El Foro Económico Mundial (FEM) se celebra en Davos, Suiza, del 19 al 23 de enero de 2026. El valle alpino, cubierto de nieve, funciona como metáfora visual de la distancia social entre quienes toman decisiones y los ciudadanos que sufren sus consecuencias.
Este año el tema oficial es “A spirit of dialogue” (Un espíritu de diálogo). La intención declarada es fomentar la cooperación en un mundo cada vez más polarizado. Sin embargo, la crítica de Fernando Buen Abad, filósofo y escritor mexicano, señala que el discurso del diálogo sirve para legitimar la continuidad del orden existente, no para transformar la estructura que genera la crisis.
El autor describe Davos como "un signo antes que ser un evento", donde el lenguaje se convierte en eufemismo que disfraza la realidad: palabras como seguridad, estabilidad regional o reconstrucción aparecen como soluciones técnicas, mientras la verdadera causa de la inestabilidad son políticas extractivas, guerras planificadas y concentración de riqueza.
El neoliberalismo, corriente económica que promueve la liberalización de mercados y la reducción del Estado, es el marco ideológico dominante en las discusiones de Davos. A pesar de la preocupación por la desigualdad, el foro no plantea medidas estructurales que alteren la distribución del capital.
Los participantes presentan propuestas sobre defensa, alianzas estratégicas, innovación tecnológica y tratados de seguridad, pero los temas de fondo –pobreza, derechos laborales, cambio climático– quedan relegados a un segundo plano. Según el autor, la escenografía del evento funciona como anestesia que adormece al público y mantiene intacto el sistema.
Davos 2026 demuestra que, aunque el discurso hable de crisis y riesgo, la solución propuesta es la gestión del abismo desde dentro de la élite, no su eliminación. El autor advierte que esta narrativa autorreferencial es antidemocrática, pues confunde la conversación entre poderes con verdadera deliberación colectiva.