Imago Noticias
Julieta Rossi rompe el silencio: foto con Agustín Monzón desata polémica y defensa de Melody Luz
Se viraliza un viejo tuit de Natacha Jaitt sobre Luciano Castro
Oscar González Oro comparte inquietantes mensajes de despedida en Instagram
Sofía Pachano rompe internet con su divertido video preparto y celebra el nacimiento de Vito
24/01/2026 08:10 • POLITICA • POLITICA
Durante una entrevista a bordo del Air Force One el 23 de enero de 2026, el presidente Donald Trump afirmó que "tengo derecho a ser el presidente de la Junta de Paz de Gaza si lo deseo". Añadió que, aunque aún no ha tomado una decisión definitiva, la normativa le permite ejercer ese cargo "de por vida".
La Junta de Paz es un organismo internacional impulsado por la administración Trump en 2025 con el objetivo de supervisar el alto el fuego y la reconstrucción del enclave después del conflicto armado entre Israel y Hamás. Su estructura se asemeja a la de una board corporativa: Trump actúa como presidente vitalicio, controla los nombramientos y administra los fondos, que según denuncias de la prensa están gestionados por su familia y cercanos colaboradores.
Trump insinuó que la Junta podría "combinarse" con la Organización de las Naciones Unidas y, en el futuro, expandirse a otras áreas de conflicto alrededor del mundo. En declaraciones previas en Davos, el mandatario había señalado que su proyecto podría "reemplazar a la ONU" en la gestión de crisis internacionales.
Desde el alto el fuego acordado en octubre de 2025, las autoridades de Gaza controladas por Hamás reportan 477 muertos y 1.301 heridos, mientras que el conflicto israelí dejó más de 71.562 fallecidos y 171.379 heridos en total.
Expertos en relaciones internacionales advierten que la falta de supervisión multilateral y la concentración de poder en una única figura pueden debilitar la legitimidad del proceso de paz. Además, la ONU ha calificado al organismo como "amorfo" y ha subrayado la necesidad de mecanismos transparentes y de rendición de cuentas.
El anuncio de Trump marca un nuevo capítulo en la diplomacia unilateral estadounidense y plantea interrogantes sobre el futuro de la gobernanza global, especialmente en regiones tan conflictivas como Gaza.