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30/01/2026 10:09 • POLITICA • POLITICA
El viernes 30 de enero de 2026 Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, aterrizó en Beijing para su primera visita oficial a China en ocho años. La agenda incluyó encuentros con el presidente Xi Jinping y el premier Li Qiang, y una serie de actos destinados a estrechar la cooperación bilateral.
En medio de la gira, el presidente estadounidense Donald Trump calificó de "muy peligroso" que Reino Unido busque profundizar relaciones comerciales con China. La declaración, hecha en una conferencia de prensa el jueves, refleja la creciente fricción entre EE.UU. y Pekín y la preocupación de Washington por la alineación de sus aliados tradicionales.
Durante el día anterior, Starmer y delegados chinos firmaron varios pactos que, según la Oficina del Primer Ministro, representan "el nivel de compromiso que esperábamos". Entre los principales acuerdos destacan:
Starmer describió los acuerdos como "simbólicos" y subrayó que el Reino Unido tiene "mucho que ofrecer" al gigante asiático.
La visita de Starmer se produce en un momento de reconfiguración de alianzas globales. Francia, Canadá y Finlandia han enviado también a sus líderes a Pekín en las últimas semanas, en una estrategia que busca equilibrar la volatilidad de la política exterior estadounidense bajo la nueva administración Trump.
Las relaciones entre China y Reino Unido se deterioraron en 2020 tras la imposición por parte de Pekín de una estricta ley de seguridad nacional en Hong Kong y la represión de activistas prodemocráticos. A pesar de estas tensiones, China sigue siendo el tercer socio comercial del Reino Unido.
Tras la reunión en Beijing, Starmer viajará a Shanghái y concluirá su gira asiática con una breve parada en Tokio para reunirse con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi.
La agenda británica en Asia busca no sólo impulsar el comercio, sino también abordar desafíos globales como el cambio climático y la estabilidad internacional, temas que ambos líderes señalaron como prioritarios en sus discursos.