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07/02/2026 07:07 • Tecnologia
Investigadores liderados por Johannes Felsenberg investigaron cómo la recompensa dulce afecta la fuerza de recuerdos en Drosophila melanogaster, la conocida mosca de la fruta. Las moscas fueron entrenadas para asociar determinados olores con una solución azucarada. Tras el aprendizaje, mostraron una marcada preferencia por esos olores.
En una segunda fase, se les ofreció azúcar nuevamente, pero sin el contexto olfativo previo. El resultado fue sorprendente: la preferencia por los olores inicialmente asociados al azúcar disminuyó significativamente. El recuerdo permanecía, pero su capacidad de guiar el comportamiento se redujo, como si el cerebro “bajara el volumen” de esa información.
Los autores observaron que el debilitamiento afectó tanto a recuerdos recientes como a los consolidados a largo plazo, y que el efecto era específico a la recompensa dulce, sin alterar la motivación general.
El estudio sugiere la existencia de un mecanismo de “silenciamiento” de recuerdos que no depende de los circuitos clásicos dopaminérgicos involucrados en el aprendizaje por recompensa. En lugar de una eliminación, el cerebro parece modular la relevancia de la información almacenada en función del contexto en que se vuelve a experimentar la recompensa.
Aunque la investigación se realizó en insectos, los autores indican que procesos similares se han observado en mamíferos, incluidos humanos, especialmente en situaciones relacionadas con el miedo, la adicción y la toma de decisiones. Comprender cómo se debilitan recuerdos sin borrarlos podría aportar herramientas para tratar recuerdos traumáticos o adictivos.
Publicación original en Infobae, 7 de febrero de 2026.