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07/02/2026 10:53 • Entretenimiento
En la tranquila localidad de Brookfield, Connecticut, la madrugada del 16 de febrero de 1981 quedó marcada por una brutal agresión. Arne Cheyenne Johnson, de 19 años, se encontraba en la perrera donde trabajaba su novia Debbie Glatzel cuando, tras una discusión con el propietario Alan Bono, sacó una navaja de 13?cm y lo apuñaló en el pecho y abdomen. Bono murió horas después en el hospital.
Durante el proceso judicial, el abogado de Johnson, Martin Minella, argumentó que su cliente no actuó por voluntad propia, sino que estaba bajo el control de una entidad demoníaca. La defensa sostuvo que la supuesta posesión estaba vinculada a los extraños episodios que habían afectado al niño David Glatzel, de 11 años, sobrino de la familia, quien había experimentado convulsiones, gritos y visiones de una figura oscura.
Ed y Lorraine Warren, investigadores de casos paranormales conocidos por su participación en Amityville y Enfield, fueron llamados por la familia Glatzel. Según su testimonio, David estaba poseído y se realizaron varios rituales de exorcismo, algunos presenciados por sacerdotes. Durante uno de esos rituales, Johnson habría retado al supuesto demonio, gritando: “¡Déjalo en paz y entra en mí!”. La defensa sostuvo que ese episodio desencadenó los cambios de conducta del joven.
El juez Robert Callahan descartó la defensa de posesión demoníaca por falta de pruebas científicas. Posteriormente, Johnson cambió su argumento a defensa propia, pero la fiscalía mantuvo la acusación de homicidio en primer grado. En noviembre de 1981, el jurado lo condenó a entre 10 y 20 años de prisión. Johnson cumplió cinco años y fue liberado por buena conducta.
Tras cumplir la condena, Johnson se casó con Debbie y vivió alejado del foco mediático. Décadas después, el caso resurgió gracias a libros, documentales y, sobre todo, la película El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo (2021), que popularizó la historia de la “defensa del diablo”. La película llevó el episodio a una audiencia global, reafirmando el legado de los Warren en la cultura popular.
La posesión demoníaca, según creencias católicas y algunas tradiciones esotéricas, es la supuesta ocupación del cuerpo de una persona por un ente sobrenatural. En la práctica católica, el exorcismo es el rito destinado a expulsar al demonio, pero la comunidad científica considera estos fenómenos como manifestaciones psicológicas o neurológicas sin evidencia empírica.
El caso de Arne Johnson sigue siendo uno de los ejemplos más citados en la historia judicial de Estados Unidos donde se intentó emplear una defensa basada en lo paranormal, y constituye una pieza clave para entender la intersección entre criminología, religión y entretenimiento.