Imago Noticias
Matías Alé confiesa que padece tinnitus: “Es desesperante”
Alerta OMS: Detectados dos casos mortales del virus Nipah en el este de la India
Unión aplasta a Gimnasia de Mendoza con victoria 4-0 en el Apertura 2026
Fiesta Nacional de la Confluencia 2026: Lit Killah, casa de regalo y 65 mil millones en turismo
07/02/2026 21:12 • Entretenimiento
En una charla informal en el programa StoryTime de Bondi Live, Alejandra Maglietti declaró que odiar los cumpleaños es parte de su identidad: "Soy lo anti?cumpleaños. No quiero que nadie me salude, no me interesa celebrar".
El rechazo a los festejos se remonta a su fiesta de 15 años, obligada por su familia. Maglietti vivía en Formosa y viajó con su abuela a Asunción para adquirir un vestido turquesa y transparente. La celebración, realizada el 27 de octubre, tenía una temática de Halloween: calabazas, una piñata gigante de calabaza llena de golosinas y una atmósfera de "fiesta de horror".
Durante el evento, la joven quedó atrapada en su propio vestido al intentar romper la calabaza gigante, cayó al suelo ante todos y provocó la risa general. Lo que siguió fue una "guerra de calabazas", corte de luz, peleas con piñas y una barra de tragos que desató un episodio de ebriedad entre los presentes.
En América Latina, la quinceañera celebra la transición de la adolescencia a la adultez. Tradicionalmente, incluye una ceremonia religiosa, un vals y una gran fiesta. Sin embargo, en los años 2000 el control del consumo de alcohol entre jóvenes era menos riguroso, lo que, según Maglietti, contribuyó al descontrol de su celebración.
Maglietti afirma que nunca le gustó ser el centro de atención; el episodio la marcó con vergüenza al escuchar cantos de feliz cumpleaños y le generó una aversión profunda a organizar cualquier tipo de celebración. "Me da vergüenza cuando me cantan", confesó.
La historia de Maglietti ilustra cómo una tradición social puede convertirse en una experiencia traumática cuando se mezcla con la presión familiar y la falta de preparación adecuada.