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08/02/2026 21:12 • Entretenimiento
El 8 de febrero de 2026, la popular actriz y cantante uruguayo-argentina publicó en su cuenta de Instagram una colección de fotos que permiten reconstruir la atmósfera de su residencia en San Isidro, zona norte del Gran Buenos Aires. Sin mostrar cada rincón de forma explícita, las imágenes destacan la combinación de elementos naturales, vintage y contemporáneos que caracterizan el espacio.
Los ambientes están compuestos por madera, flores, libros y objetos antiguos que conviven con piezas modernas de colores intensos como verdes, fucsias y azules profundos. La decoración no persigue el lujo ostentoso, sino una búsqueda estética y emocional que prioriza la calma y la conexión con lo esencial.
En la mayor parte de los posts se aprecia un amplio jardín verde, cuidadosamente intervenido con árboles, arbustos y flores de estación. El espacio sirve como escenario para fotos, momentos de juego y caminatas descalzas, y alberga una pequeña huerta donde la artista cultiva flores y plantas, reforzando su vínculo con la tierra.
Entre los cuadros se observan una biblioteca repleta de libros, un tocadiscos con discos de vinilo, escritorios decorados con piedras, cuadernos y recuerdos. La cocina aparece cálida, con estanterías abiertas, vajilla a la vista y utensilios colgados que transmiten la idea de un lugar pensado para habitar y compartir.
En las fotografías aparece el gato de la familia, descansando en la cama o acompañando a Natalia en los senderos del jardín. También se observan sillones bajos, alfombras y paredes con papeles florales, creando una atmósfera nostálgica y profundamente femenina.
En 2016, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo decidieron mudarse de su casa en Palermo a San Isidro buscando mayor tranquilidad y contacto con la naturaleza. La adaptación tomó tiempo, pues la artista estaba acostumbrada al ambiente urbano, pero con los años la nueva residencia se transformó en un espacio propio construido emocionalmente.
Entre todas, la imagen que generó mayor expectativa muestra a la actriz al desnudo de espaldas, caminando al atardecer con el cielo teñido de tonos naranjas y dorados. La luz baja del sol recorta su silueta, creando un contraste dramático que refleja la conexión entre intimidad, naturaleza y creatividad.