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El rey sueco que murió tras un festín de 14 postres

12/02/2026 09:08 • Politica

El 12 de febrero de 1771, el rey Adolf Frederick de Suecia organizó un banquete descomunal en el Palacio de Estocolmo y, tras devorar 14 semlas, falleció tres horas después. La curiosa historia revela cómo una extravagancia culinaria marcó el fin de un reinado de casi veinte años.

El último banquete del rey Adolf Frederick

En la madrugada del 12 de febrero de 1771, día conocido en Suecia como “Martes Gordo”, el rey Adolf Frederick organizó un festín sin precedentes en el Palacio de Estocolmo. El menú incluyó caviar, langostas, arenques ahumados, carne de pato y venado, trufas francesas y abundante champán, culminando con 14 semlas, el tradicional bollo nórdico relleno de crema de almendras.

Una muerte digna de leyenda

Tras ingerir los 14 postres, el monarca se retiró a descansar y, tres horas después, sufrió un violento cólico abdominal que lo llevó a la muerte. La autopsia del médico real describió “restos de comida, en parte derretida, en parte todavía en trozos más pequeños” y un intestino grueso “congestionado por gases”. La causa oficial se registró como “problemas de digestión”, aunque los historiadores modernos sospechan enfermedades gastrointestinales preexistentes o un infarto cerebral.

Un rey que llegó al trono por casualidad

Adolf Frederick nació en 1710 y accedió al trono el 7 de diciembre de 1751 tras la muerte del rey Federico I y una compleja sucesión que involucró a la dinastía Vasa. Su reinado, de casi veinte años, estuvo marcado por la preponderancia del Parlamento sueco, que tomaba la mayoría de las decisiones políticas. El monarca se dedicó a la vida cortesana, a la fabricación de cajas de rapé y, sobre todo, a organizar lujosos banquetes.

El legado del “rey que comió hasta morir”

El fallecimiento de Adolf Frederick permitió que su hijo Gustavo III, entonces en París, regresara a Suecia y asumiera el trono, iniciando un periodo más activo de la monarquía. La historia del rey glotón se ha convertido en una curiosa anécdota que contrasta con la realidad de millones que en la actualidad enfrentan la falta de alimentos.

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