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Marco Rubio ofrece un mensaje de unidad a Europa en Múnich pero advierte: deben asumir su propia defensa

15/02/2026 12:04 • Internacionales

El secretario de Estado de EE.UU. pronunció un discurso que contrastó con la agresividad de J.D. Vance un año antes. Rubio evocó la historia compartida entre ambos continentes y pidió "revitalizar" la alianza, pero dejó claro que Europa debe incrementar su gasto en defensa y reformar sus políticas si quiere seguir contando con el apoyo estadounidense.

Un discurso que marcó diferencias con el trumpismo más agresivo

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció el 14 de febrero de 2026 un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich que fue recibido con una cerrada ovación por los líderes europeos presentes. Su mensaje, que enfatizó los lazos históricos y culturales entre América y Europa, contrastó radicalmente con la intervención del vicepresidente J.D. Vance un año antes, quien había generado profundo malestar al señalar a Europa como una amenaza mayor que Rusia o China. Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y figura clave de la administración Trump, evocó una visión de la civilización occidental unida por la fe cristiana, la historia común y valores compartidos. "Siempre seremos hijos de Europa", afirmó, recordando que las raíces de Estados Unidos se encuentran en el continente europeo.

La advertencia subyacente: Europa debe cambiar

Sin embargo, detrás de las palabras amables se escondía un mensaje contundente: Europa debe asumir la responsabilidad de su propia defensa. Rubio fue claro al señalar que Estados Unidos está dispuesto a "actuar solo" si es necesario, aunque prefiere hacerlo junto a sus aliados europeos. "Queremos aliados que puedan defenderse para que ningún adversario se sienta tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva", afirmó Rubio ante la audiencia en el Hotel Bayerischer Hof de Múnich. "No tenemos ningún interés en ser los guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente", añadió. El secretario de Estado criticó las políticas europeas en materia de inmigración masiva, desindustrialización y energía, señalando que estas decisiones han debilitado a las sociedades occidentales. También cuestionó la dependencia de instituciones internacionales que, según él, no han sabido resolver los conflictos actuales.

Ucrania y Rusia: la postura estadounidense

En relación con la guerra en Ucrania, Rubio reconoció que Washington "no sabe si los rusos hablan en serio cuando dicen que quieren poner fin a la guerra". Sin embargo, aseguró que Estados Unidos continuará trabajando para lograr una solución negociada. El secretario de Estado mencionó que se han impuesto sanciones adicionales al petróleo ruso y que se han logrado compromisos de países como India para dejar de comprar combustible ruso. También destacó que el programa PERL, que vende armas estadounidenses para apoyar a Ucrania, continúa en marcha.

China: competencia pero no confrontación inevitable

Sobre China, Rubio adoptó un tono pragmático: "Somos dos grandes países con enormes intereses globales. Nuestros intereses nacionales a menudo no coincidirán". El secretario de Estado subrayó la importancia de mantener el diálogo con Pekín para evitar conflictos innecesarios, aunque reconoció que existen "desafíos fundamentales" que persistirán en el futuro previsible.

Contexto: La Conferencia de Seguridad de Múnich

La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), fundada en 1963, es el foro más importante sobre geopolítica y seguridad en Occidente. Esta edición, la número 62, contó con la participación de unos 200 representantes de 120 países. El evento ha adquirido renovada relevancia por las tensiones transatlánticas generadas por las políticas de la administración Trump. Wolfgang Ischinger, presidente de la conferencia, calificó el discurso de Rubio como un mensaje de "tranquilidad" que generó un "suspiro de alivio" visible en la sala, recordando los discursos pronunciados por líderes estadounidenses hace décadas.

Reacciones europeas

El discurso fue bien recibido por los asistentes, quienes vieron en Rubio una figura más conciliadora que otros miembros de la administración Trump. Sin embargo, varios analistas señalaron que el mensaje central seguía siendo el mismo: Europa debe reformarse o enfrentarse a la posibilidad de quedarse sola. El canciller alemán Friedrich Merz había declarado antes del discurso que "se ha abierto una brecha entre Europa y Estados Unidos" y que "el liderazgo estadounidense ha sido cuestionado, y posiblemente perdido".

El contexto político interno en EE.UU.

Rubio mencionó al presidente Trump solo cuatro veces durante su discurso, un contraste notable con las alabanzas que caracterizan a otros miembros del gabinete en reuniones televisadas. Algunos analistas interpretaron esto como una señal de que Rubio está proyectándose más allá de la coyuntura política inmediata, posiblemente con miras a una candidatura presidencial en la era post-Trump. El discurso también se produjo en un contexto de creciente polarización en Estados Unidos, con figuras demócratas como el gobernador Gavin Newsom y la representante Alexandria Ocasio-Cortez presentes en Múnich con un mensaje alternativo de crítica a la administración Trump.

El legado de Henry Kissinger

Varios comentaristas se preguntaron qué hubiera dicho Henry Kissinger, el influyente diplomático estadounidense fallecido en noviembre de 2023, en esta conferencia. Kissinger, quien defendió siempre una visión realista de las relaciones internacionales, probablemente habría abogado por mantener el diálogo con Rusia y China, evitando posturas maximalistas que dificulten la distensión. La visión de Rubio sobre China y Rusia parece alinearse parcialmente con esta escuela realista, aunque su énfasis en la "civilización occidental" y la fe cristiana añade una dimensión ideológica que Kissinger no habría incluido.

Conclusión

El discurso de Marco Rubio en Múnich representó un intento de tender puentes con Europa mientras se mantenían las exigencias centrales de la administración Trump: más gasto en defensa, menos dependencia estadounidense y reformas en políticas de inmigración y energía. La pregunta que queda en el aire es si Europa está dispuesta y capacitada para responder a estas demandas antes de que Washington decida actuar por su cuenta. Fuente: Le Grand Continent, CNN Español, Infobae
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