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Vivieron 23 años como vecinos ejemplares en EE.UU., pero eran espías rusos: la impactante historia real

16/02/2026 16:36 • Internacionales

El 27 de junio de 2010, el FBI irrumpió en una casa de Cambridge y develó una doble vida increíble: una familia canadiense modelo era en realidad una célula de espías rusos infiltrados por más de dos décadas. Sus propios hijos desconocían la verdad.

Un cumpleaños que terminó en pesadilla

El 27 de junio de 2010, la familia Heathfield-Foley celebraba el vigésimo cumpleaños de Tim, el hijo mayor. Tras un almuerzo en uno de los mejores restaurantes de Cambridge, Massachusetts, regresaron a su casa para preparar la fiesta nocturna. Lo que nunca imaginaron fue que ese día cambiaría sus vidas para siempre. Golpes fuertes en la puerta, gritos ininteligibles y de pronto, casi veinte agentes del FBI con chalecos antibalas irrumpían en el hogar. Alex, el hijo menor de 16 años, creyó que eran amigos de su hermano. La realidad era otra: sus padres, Donald Heathfield y Ann Foley, no eran quienes decían ser.

La verdad oculta durante décadas

Elena Stanislavovna Vavilova y Andrey Bezrukov —sus verdaderos nombres— eran espías rusos infiltrados en Estados Unidos desde hacía más de dos décadas. Se habían conocido a principios de la década de 1980 en la Universidad Estatal de Tomsk, en Siberia, donde estudiaban historia. Un agente de la KGB los reclutó personalmente, ofreciéndoles una vida de servicio secreto. Recibieron años de entrenamiento intensivo: uso de armas, tácticas de ocultamiento, codificación de mensajes y, fundamentalmente, la eliminación total de su acento ruso para hablar inglés como nativos. En 1987 viajaron a Canadá por separado, radicándose en Montreal.

El robo de identidades

La pareja adoptó las identidades de dos personas que habían muerto siendo bebés décadas atrás. Se inscribieron en universidades, consiguieron trabajos, simularon conocerse y enamorarse en Canadá, y se casaron legalmente. Construyeron una vida aparentemente perfecta: dos hijos nacidos en territorio canadiense, amigos, una casa de tres pisos en Boston, y una consultora de negocios próspera. Donald Heathfield incluso dio clases en Harvard. Ann se desempeñaba como una típica "Soccer Mom", llevando a sus hijos a actividades extracurriculares. Pero cada noche, en el sótano de su casa, Ann pasaba horas encriptando mensajes para Moscú.

Legales vs. Ilegales: cómo funciona el espionaje ruso

El libro Los Ilegales de Shaun Walker, publicado recientemente, documenta este caso minuciosamente. El término "Ilegales" designa a los espías rusos que viven bajo identidades falsas en países extranjeros, sin inmunidad diplomática. A diferencia de los "Legales" —que trabajan en embajadas con su verdadera identidad y protección diplomática—, los Ilegales quedan completamente desamparados si son descubiertos. Lo notable es que ni siquiera sus hijos sabían la verdad. En casa nunca se hablaba de Rusia ni se hablaba ruso. Los chicos ignoraban que sus padres dominaban ese idioma.

La caída de la red

Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, la pareja quedó abandonada durante años. Pero a principios del siglo XXI, el SVR (Servicio de Inteligencia Exterior ruso) los reactivó. Vladimir Putin, ex agente de la KGB, tenía especial interés en el programa de espionaje. El golpe mortal a la red llegó cuando Aleksandr Poteyev, alto funcionario del SVR, se convirtió en doble agente para Estados Unidos. Reveló la identidad y ubicación de 11 agentes rusos infiltrados. El FBI realizó una investigación exhaustiva: micrófonos en hogares y trabajos, revisión de cajas fuertes, análisis de basura, intervención telefónica. Incluso los atentados del 11 de septiembre de 2001 retrasaron la operación al desviar recursos. En 2008, el FBI y la CIA informaron al presidente Barack Obama. Se decidió postergar las detenciones para no afectar la visita oficial del presidente ruso Dimitry Medvedev. Finalmente, en junio de 2010 se ejecutaron los operativos simultáneos.

El intercambio y las consecuencias

Los hijos de la pareja fueron informados de golpe de la verdadera identidad de sus padres. Semanas después, viajaron a París y de allí fueron llevados a Moscú, donde conocieron a su abuela —una anciana con la que no podían comunicarse porque no hablaba inglés y ellos no entendían ruso. Estados Unidos liberó a los 11 espías a cambio de 4 disidentes rusos detenidos en Moscú. De vuelta en Rusia, fueron recibidos como héroes, condecorados y ubicados en puestos ejecutivos de empresas estatales. Los hijos perdieron su ciudadanía canadiense, pero un juez de Montreal les restituyó sus derechos al dictaminar que no eran responsables de las acciones de sus padres y habían nacido en territorio canadiense. Aleksandr Poteyev escapó a Ucrania y fue rescatado por la CIA, viviendo bajo protección en Estados Unidos hasta su muerte. Putin puso precio a su cabeza.

De la realidad a la ficción

Esta historia real inspiró la exitosa serie "The Americans", aunque los creadores situaron la trama durante la Guerra Fría. Los actores Matthew Rhys y Keri Russell encarnaron personajes basados en Andrey Bezrukov y Elena Vavilova. Una demostración de que la realidad puede superar a la ficción: más de dos décadas viviendo una doble vida, criando hijos que ignoraban todo, engañando a vecinos, amigos, colegas y hasta a las autoridades de uno de los países más vigilados del mundo.

Fuente: https://tn.com.ar/internacional/2026/02/16/vivieron-23-anos-como-vecinos-ejemplares-pero-eran-espias-rusos-la-historia-que-sacudio-eeuu/

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