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Descubren un misterioso 'agujero gravitacional' en la Antártida que altera el nivel del mar

19/02/2026 10:29 • Actualidad

Un estudio publicado en Scientific Reports revela que bajo el Mar de Ross existe una anomalía gravitatoria de 70 millones de años que se está intensificando. Los científicos creen que este fenómeno geológico profundo podría ser uno de los motores del cambio climático y afectar la estabilidad de las capas de hielo antárticas.

Un hallazgo que cambia nuestra comprensión del planeta

Imaginemos por un momento que pudiéramos alisar completamente los océanos, eliminando olas y corrientes. Lo que veríamos no sería una esfera perfecta, sino algo parecido a una patata irregular llena de bultos y abolladuras. Pues bien, un nuevo estudio publicado en Scientific Reports —revista del grupo Nature— ha confirmado que la abolladura más profunda de todas se encuentra oculta bajo el Mar de Ross, en la Antártida. Se trata de un agujero en el campo gravitatorio donde la gravedad es tan tenue que el mar se hunde hacia el centro del planeta. Este fenómeno, que ha permanecido oculto bajo el hielo durante al menos 70 millones de años, está conectado con flujos lentos de rocas dentro de la Tierra y podría ser uno de los motores del cambio climático.

¿Qué es exactamente un agujero gravitacional?

Para entender este descubrimiento, primero debemos comprender que la Tierra no ejerce la misma fuerza gravitatoria en todos sus puntos. Aunque estas diferencias son imperceptibles para nosotros —nadie sale volando ni queda aplastado por una variación local— sí tienen efectos reales, especialmente sobre los océanos. Los científicos utilizan el concepto de geoide: una superficie irregular que representa cómo sería el nivel medio del mar si solo dependiera de la gravedad terrestre. Esa superficie no es lisa, sino ondulada, precisamente porque la gravedad cambia ligeramente de un lugar a otro. En términos sencillos, el agua tiende a desplazarse hacia las zonas donde la gravedad es más intensa. Por eso, en regiones con menor atracción gravitatoria relativa —como ocurre en torno a la Antártida— el nivel del mar puede ser más bajo de lo que cabría esperar.

Una técnica revolucionaria para ver dentro del planeta

El equipo de investigadores, liderado por Alessandro Forte, geofísico de la Universidad de Florida e investigador del Instituto de Física del Globo de París, utilizó una técnica matemática de inversión temporal para 'rebobinar' la historia de la Tierra. «Imagínese haciendo una tomografía computarizada de toda la Tierra, pero no tenemos rayos X como en una consulta médica», explica Forte. En su lugar, «los terremotos proporcionan la 'luz' que ilumina el interior del planeta», permitiendo a los investigadores dibujar un mapa tridimensional de las densidades de roca que se esconden a miles de kilómetros de profundidad. Analizando registros sísmicos globales, junto con datos geodinámicos y de física mineral, los investigadores pudieron reconstruir cómo se distribuyen las masas en el interior de la Tierra y retroceder en el tiempo hasta hace unos 70 millones de años.

La historia de un fenómeno planetario

Los resultados revelan un proceso complejo que se desarrolló en dos etapas principales: Primera etapa (hace 70 millones de años): Material frío y denso descendió hacia las profundidades del manto bajo la Antártida. Ese hundimiento contribuyó a generar la anomalía gravitatoria inicial. Segunda etapa (hace 50-30 millones de años): Material más caliente y menos denso comenzó a ascender desde zonas profundas del manto. Este movimiento redistribuyó la masa bajo el continente, amplificando el déficit de masa en profundidad. El estudio identifica una corriente térmica que brota desde la capa D, la frontera misma donde el manto rocoso toca el núcleo de hierro fundido de la Tierra. Es como un ascensor de material caliente y ligero que ha estado subiendo sin descanso durante toda la era Cenozoica. Según los investigadores, el empuje reciente de las rocas en el manto superior, por encima de los 1.300 kilómetros de profundidad, es ahora responsable de casi el 40% de la intensidad actual de la anomalía.

¿Por qué es importante para el clima?

Este descubrimiento es crucial porque conecta por primera vez la lenta y pesada maquinaria del interior de la Tierra con el aire y el hielo de la superficie. Hasta ahora, nuestros modelos climáticos trataban la geología como un escenario inerte, pero este agujero demuestra que no es así. «¿Cómo se conecta nuestro clima con lo que sucede dentro de nuestro planeta?», se pregunta el profesor Forte. Sin esta pieza del rompecabezas, nuestra comprensión del cambio del clima y el aumento del nivel del mar no es completa. Las variaciones en la gravedad afectan la distribución del agua y, por extensión, el comportamiento del nivel del mar y las mareas. Estos factores, a su vez, influyen en los patrones climáticos globales.

Validación a través del eje terrestre

Sabemos que este modelo es real gracias a la propia rotación de la Tierra. Nuestro planeta se comporta como una peonza: si cambias la distribución de su peso interno, su eje de giro se tambalea. Los científicos comprobaron si su modelo matemático coincidía con los registros históricos del eje terrestre, un fenómeno llamado Deriva Polar Verdadera. El resultado fue exacto: el modelo predijo un cambio brusco en el eje ocurrido hace 50 millones de años, un acuerdo que «proporciona un punto de referencia estricto que refuerza la confianza» en que estamos ante la historia real de nuestro mundo.

¿Qué significa para el futuro?

El hallazgo nos recuerda que vivimos sobre una entidad dinámica y no sobre una roca muerta. El hielo de la Antártida no solo se enfrenta al calentamiento de la atmósfera; flota sobre un océano deformado por las fuerzas titánicas del interior. «Si podemos entender mejor cómo el interior de la Tierra da forma a la gravedad y al nivel del mar, obtendremos información sobre los factores que pueden importar para el crecimiento y la estabilidad de las grandes capas de hielo», concluye Forte. Comprender mejor esta anomalía podría aportar información valiosa sobre la estabilidad de las grandes masas de hielo antárticas en un mundo que se calienta rápidamente. Por ahora, el agujero gravitacional de la Antártida sigue siendo un misterio en evolución, pero lo que está claro es que, lejos de ser una simple curiosidad geofísica, podría convertirse en una pieza más del complejo rompecabezas que define el futuro del continente más frío del planeta.

Fuentes

- Estudio publicado en Scientific Reports (Nature), febrero 2026 - Instituto de Física del Globo de París - Universidad de Florida
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