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"Love": el cine noruego que explora la frágil frontera entre sexo y afecto

19/02/2026 15:22 • Entretenimiento

El director Dag Johan Haugerud presenta una película introspectiva que indaga en las contradicciones del amor contemporáneo. A través de una médica uróloga y un enfermero gay, la obra examina cómo el deseo y el cuidado emocional negocian sus límites en una era de autonomía afectiva.

Una mirada profunda al amor contemporáneo

El cineasta noruego Dag Johan Haugerud confirma con "Love" que su propuesta cinematográfica se aleja de las grandes declaraciones para sumergirse en los matices más sutiles de las relaciones humanas. La película, que forma parte de una ambiciosa trilogía completada por "Sex" y "Dreams", funciona como una variación coral sobre las formas imposibles del amor en la actualidad y sus inevitables insatisfacciones.

Los protagonistas y su universo íntimo

La historia centra su atención en dos personajes que trabajan juntos en una clínica médica: Marianne (Andrea Bræin Hovig) es una médica uróloga que a diario comunica diagnósticos graves o irreversibles a sus pacientes con serenidad profesional. Tor (Tayo Cittadella Jacobsen) es un enfermero gay que acompaña a los pacientes con profesionalismo y distancia aséptica. Ambos comparten un rasgo fundamental en sus vidas personales: evitan el compromiso amoroso, no desde el cinismo sino como una forma de defensa emocional. Sin embargo, con el paso del tiempo, ella comienza a hartarse de esa situación, mientras que él, aunque no lo reconozca plenamente, también experimenta un cambio interno.

El ferry como territorio del deseo

La primera conversación personal entre ambos protagonistas ocurre en un ferry, un espacio de tránsito y anonimato donde Tor suele buscar encuentros casuales con hombres. La elección de este escenario no es casual: representa un territorio fuera de tierra firme donde el deseo puede ejercerse sin establecimiento de bases ni compromisos. Tor se mueve con naturalidad en la lógica del sexo sin futuro. Marianne, en cambio, observa esa libertad con curiosidad, especialmente después de conocer a un geólogo divorciado que le confiesa que lo más importante para él son sus hijas, una declaración que resuena dolorosamente para una mujer que no ha sido madre.

El encuentro casual y sus frustraciones

Esa misma noche, Marianne decide explorar la posibilidad de una intimidad espontánea con un hombre que conoce en el ferry. Sin embargo, la experiencia se frustra cuando descubre, después del sexo ocasional, que él es casado. Este gesto de liberación choca con la persistencia de una estructura clásica: el deseo masculino se permite la aventura, mientras que la búsqueda de libertad por parte de la mujer revela que, en el fondo, lo que necesita es precisamente eso: "love", como cantaban Los Beatles.

El camino inverso de Tor

Mientras Marianne tropieza con los límites del sexo casual, Tor atraviesa un movimiento inverso. Fiel a su lógica de encuentros casuales, termina estableciendo un vínculo de afecto y cuidado con uno de los hombres que conoce en el ferry. Sin embargo, ese hombre lo rechaza, incapaz de sostener algo más que el contacto efímero. La ironía trágica se materializa cuando ese mismo hombre reaparece como paciente de la clínica, sometido a una extracción de próstata. El cuerpo que había sido objeto de deseo se convierte en vulnerable; el sexo se transforma en cuidado y ternura.

La próstata como símbolo de fragilidad compartida

Es aquí donde "Love" despliega uno de sus hallazgos más poderosos. La película parte del cuerpo, de su fisiología, de su fragilidad y de su sexualidad, pero lo trasciende para instalarse en el territorio de los afectos. La próstata, órgano tradicionalmente asociado a la potencia y al placer, deviene símbolo de la fragilidad compartida. El deseo no desaparece, pero se reconfigura bajo la sombra de la enfermedad y el cuidado. En ese desplazamiento se condensa la tesis más sutil del film: la diferencia entre amor y sexo no es una cuestión de intensidad o duración, sino de responsabilidad.

Una propuesta cinematográfica sin moralejas

La estructura del film permite que estas experiencias no se clausuren en lecciones morales. Haugerud no jerarquiza la monogamia ni idealiza el encuentro libre; no condena la búsqueda de placer ni glorifica el sacrificio sentimental. Lo que muestra es que todas las formas de amor (romántico, casual, profesional, compasivo) circulan, se acoplan, pero también se anulan. Cada una lleva una cuota de insatisfacción. Las fantasías siempre se desajustan frente a la realidad del otro.

Contexto: el momento fértil del cine noruego

Este film llega en un momento especialmente prolífico para el cine noruego, que parece haber encontrado en la exploración de los afectos una de sus líneas más profundas. Es imposible no recordar "Valor sentimental" de Joachim Trier para advertir una sensibilidad compartida: historias donde los vínculos, las heridas emocionales y las ambivalencias del amor se abordan sin estridencias, con una mezcla de lucidez y compasión.

La propuesta estética de Haugerud

Haugerud filma con una serenidad casi clínica, pero profundamente humana. Los diálogos son precisos, las actuaciones contenidas y la puesta en escena austera. Sin embargo, bajo esa superficie late una pregunta radical: ¿cómo amar en una época que promueve la autonomía pero no resuelve la necesidad de cuidado? La película no ofrece respuestas cerradas. Prefiere mostrar cómo el amor circula, se transforma, se frustra y vuelve a intentarse. Lo que queda no es una definición del amor, sino la conciencia de su fragilidad y su persistencia. El cuerpo puede fallar, la potencia extinguirse, el encuentro no prosperar. Y aun así, algo permanece: una forma mínima de cuidado, una conversación que abre la posibilidad de otra historia.

Ficha técnica

Título: Love País: Noruega Año: 2024 Director: Dag Johan Haugerud Intérpretes: Andrea Bræin Hovig, Tayo Cittadella Jacobsen, Marte Engebrigtsen, Lars Jacob Holm

Fuentes

- Noticia original: Ámbito Espectáculos
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