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Construyen uno de los feedlots más grandes de Argentina: 70.000 cabezas y visión exportadora

20/02/2026 01:07 • Economia

En el oeste bonaerense, la familia Dorronzoro impulsa un megaproyecto ganadero que revoluciona una zona dominada por la agricultura. Con una inversión millonaria y tecnología de punta, buscan calidad antes que volumen para abastecer al mercado internacional de carne vacuna.

Un gigante ganadero en tierra de soja

En pleno corazón agrícola del oeste bonaerense, donde la soja y el maíz dominan el paisaje, una empresa familiar está desafiando los paradigmas productivos. Sobre la Ruta 188, cerca de Coronel Granada, en el partido de General Pinto, se está terminando de poner en marcha lo que será uno de los feedlots más grandes de Argentina. El proyecto, impulsado por los hermanos Marcos y Luciano Dorronzoro, tercera generación de productores ganaderos, contempla una capacidad total de 70.000 cabezas cuando esté completamente operativo, integrando el nuevo establecimiento de 50.000 animales con otro existente de 20.000 cabezas ubicado en El Porvenir de Lincoln.

¿Qué es un feedlot y por qué importa este proyecto?

Un feedlot (término inglés que significa "lugar de alimentación") es un sistema de engorde intensivo de ganado bovino en corrales, donde los animales reciben una dieta controlada y de alta energía durante un período determinado, generalmente entre 90 y 150 días, antes de ser enviados a faena. En Argentina, un feedlot promedio aloja entre 3.000 y 10.000 cabezas, mientras que los establecimientos considerados grandes superan las 20.000 cabezas. El complejo Dorronzoro, con su capacidad proyectada de 70.000 animales, se ubicará en una escala industrial poco frecuente en el país, posicionándose entre los más importantes de Sudamérica.

De la agricultura a la ganadería intensiva: una historia familiar

La empresa tiene sus raíces en el abuelo de Marcos y Luciano, quien estableció las bases de lo que hoy es una operación diversificada. "La empresa viene de mi abuelo. Nosotros somos la tercera generación en el tema", relata Marcos Dorronzoro en diálogo con Bichos de Campo. El salto estratégico hacia el engorde intensivo no fue improvisado. El esquema tradicional de la zona incluía agricultura, cría vacuna, recría y algo de engorde. Sin embargo, la llegada de Marcos a la administración en 2018 coincidió con un contexto donde la recría ganaba protagonismo frente a una soja con precios deprimidos. Comenzaron con recrías capitalizadas, llegando a manejar unos 12.000 terneros. La creciente demanda de clientes por servicios de engorde los impulsó a dar el siguiente paso: "Nos empezaron a demandar hacer engorde, y ahí se toma la decisión de arrancar corrales para terminación de ciclo", explica Marcos.

La decisión que cambió todo: agosto 2024

El punto de inflexión llegó en agosto de 2024, cuando la familia decidió adquirir un campo de 330 hectáreas sobre la Ruta 188. "Como cualquier dibujo, se arranca pensando una cosa y terminamos haciendo un feedlot para unas cincuenta mil cabezas", reconoce Dorronzoro con honestidad. El nuevo establecimiento se organiza en seis módulos de aproximadamente 8.000 cabezas cada uno. El primero comenzó a operar en las primeras semanas de febrero de 2026, y la planificación contempla habilitar un módulo nuevo cada veinte días. Si los plazos de construcción se cumplen, el complejo estará plenamente operativo entre fines de abril y comienzos de mayo de 2026.

Infraestructura de primer nivel mundial

Construir un feedlot de esta magnitud desde cero implicó una inversión integral: energía eléctrica, caminos internos, oficinas, comedores, mangas, balanza, corrales y patios de comida. "Fue una maratón de inversión todos los días", resume Marcos. Tras años de pruebas y visitas a establecimientos en Estados Unidos, adoptaron un diseño orientado a minimizar el barro y maximizar la eficiencia operativa. El feedlot incluye:
  • Corrales con sistema de cañería soldada
  • Amplias superficies de hormigón
  • Patios de alimentación totalmente pavimentados
  • Sistemas de riego para el verano
"El enemigo número uno que tenemos es el barro", explica Dorronzoro, razón por la cual el movimiento de suelos y las pendientes fueron determinantes en el diseño.

Los números del megaproyecto

ConceptoCantidad/Dato
Capacidad total del complejo70.000 cabezas
Nuevo establecimiento (Ruta 188)50.000 cabezas
Establecimiento existente (Lincoln)20.000 cabezas
Faena anual proyectada200.000 animales
Superficie nuevo campo330 hectáreas
Superficie establecimiento original450 hectáreas
Consumo diario de alimento1.000 toneladas
Viajes diarios (cereal y ganado)20 a 25
Hectáreas agrícolas totales8.000 hectáreas

Ubicación estratégica: la ventaja del contraflete

General Pinto está lejos de los puertos exportadores —Rosario queda a unos 350 kilómetros—, una desventaja logística que se transforma en ventaja competitiva para el feedlot. "Podemos comprar el maíz con un contra flete considerable y logramos un costo de alimento muy bueno", explica Dorronzoro. El alimento representa hasta el 70% del costo total de un feedlot y define su competitividad. "Si no tenés buen precio de alimento, terminás siendo un feedlot caro", advierte.

Integración y economía circular

El modelo de negocios busca la máxima integración posible:
  • 8.000 hectáreas agrícolas propias
  • Módulos de recría a campo
  • Capitalización de vacas
  • Engorde a corral
  • Empresa logística propia para mover granos y hacienda
"Buscamos lograr la mayor economía circular posible", sintetiza Marcos. El sistema demandará aproximadamente 1.000 toneladas diarias de alimento y entre 20 y 25 viajes diarios tanto de cereal como de ganado.

Producción orientada a exportación

El objetivo productivo es lograr tres ciclos anuales de engorde, con estadías promedio de 120 a 130 días, orientados mayormente al mercado externo. Esto permitiría alcanzar una faena cercana a 200.000 animales por año entre ambos establecimientos. "La industria viene creciendo muchísimo en el engorde a corral", observa Dorronzoro. La mayoría de los animales que salen del establecimiento tienen como destino plantas exportadoras que necesitan volumen, terminación homogénea y cumplimiento de protocolos internacionales.

Los desafíos del negocio

A pesar de la envergadura del proyecto, Dorronzoro es realista sobre los márgenes: "La rentabilidad hoy es fina. Los márgenes se achicaron mucho y hay que buscar eficiencia continuamente". La industria frigorífica demanda cada vez más animales terminados a corral, mientras el productor se aleja del novillo pesado por los costos financieros y el tiempo de inmovilización del capital. Sobre las oportunidades internacionales, Dorronzoro es prudente. Reconoce que la apertura de mercados —como la cuota extraordinaria de 80.000 toneladas extra que abrió Estados Unidos— y las mejoras arancelarias suman, pero advierte que los actuales precios en dólares de la ganadería podrían encontrar un techo.

Calidad antes que tamaño

Aunque el proyecto coloca al complejo Dorronzoro entre los mayores del país en capacidad de hotelería, Marcos pone el énfasis en otro punto: "Es una estructura cien por ciento nueva, hecha con lo mejor". "Estamos en el top uno", afirma con orgullo respecto a la calidad de la infraestructura, priorizando los estándares productivos sobre los números absolutos. La obra avanza entre soldaduras, corrales y movimiento de suelo. En paralelo, el establecimiento empieza a llenarse de hacienda. En una zona dominada históricamente por la agricultura, este proyecto apuesta a que la ganadería intensiva, eficiente y a gran escala tenga un lugar central en el futuro productivo de la región.

Fuente: Bichos de Campo - Nota original

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