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23/02/2026 11:23 • Actualidad
La historia de Punch, un pequeño macaco japonés de apenas siete meses, conmovió al mundo entero cuando se viralizaron las imágenes de él abrazando un peluche como si fuera su madre. Pero detrás de esas fotos tiernas se esconde una historia de supervivencia y esperanza.
El primate nació el 26 de julio de 2025 en el Zoológico de Ichikawa, ubicado en las afueras de Tokio, Japón. Poco después del parto, su madre -una hembra primeriza- lo rechazó, una situación que obligó a los cuidadores a intervenir de inmediato para garantizar la supervivencia de la cría.
Según explicó uno de los cuidadores al diario japonés The Mainichi, existen varios factores que pueden explicar este comportamiento:
El cuidador detalló: "La carga de su primer parto pudo haber sido un factor. En la tropa de monos de montaña, otras madres a veces se encargan del cuidado de los niños, pero no hubo tales señales".
Los macacos bebés dependen casi por completo del contacto físico con sus madres. Permanecen aferrados a su pelaje durante gran parte del día, una conducta que:
Sin ese punto de apoyo, el estrés podría comprometer seriamente su desarrollo.
Ante la ausencia materna, los cuidadores implementaron una solución innovadora basada en estudios de comportamiento animal:
Punch eligió inmediatamente el peluche, aferrándose a él como sustituto de su madre.
La historia de Punch se volvió viral en redes sociales, generando una ola de empatía mundial. Pero lo que nadie esperaba fue el impacto comercial que generaría.
IKEA aprovechó la relevancia de esta historia bajo el lema "la familia se encuentra en el camino", posicionando a su orangután de peluche 'Djungelskog' como un producto estrella.
Ante el desgaste del juguete original, la presidenta de IKEA Japón, Petra Fare, visitó personalmente el zoológico para donar decenas de unidades nuevas del peluche.
Lo más importante de esta historia es que Punch ya inició su integración con ejemplares de su misma especie. El joven primate fue visto abrazando a dos de ellos, un gesto que representa mucho más que una imagen conmovedora: es la señal de que aprendió los códigos sociales de su especie y ha encontrado una nueva familia.