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24/02/2026 09:09 • Actualidad
Las esponjas mágicas se han convertido en un elemento indispensable en millones de hogares por su capacidad de eliminar manchas imposibles con mínimo esfuerzo. Sin embargo, un estudio científico publicado en la revista Environmental Science & Technology ha destapado una realidad alarmante: estos productos liberan microplásticos que contaminan el medio ambiente y podrían afectar nuestra salud.
El secreto de su eficacia reside en el Basotect, una espuma de melamina desarrollada originalmente para paneles acústicos y aislamiento térmico. Su textura abrasiva actúa como una lija ultrafina que "borra" la suciedad, pero este mismo mecanismo genera un problema invisible.
Son partículas plásticas de menos de 5 milímetros de diámetro. Su tamaño diminuto les permite atravesar filtros de plantas de tratamiento de aguas residuales, llegando directamente a ecosistemas acuáticos. Una sola esponja puede liberar millones de estas partículas durante su vida útil.
Investigadores de la Universidad de Nanjing (China) demostraron que el desgaste progresivo de las esponjas durante su uso libera partículas microscópicas que ni siquiera las plantas de tratamiento pueden retener. Estas terminan en ríos, lagos y océanos.
Los microplásticos se detectan cada vez más en peces y mamíferos marinos, alterando ecosistemas enteros.
Las partículas contienen metales pesados y químicos usados en la fabricación de plásticos.
Estudios asocian estos componentes a trastornos hormonales y problemas en el desarrollo fetal.
El Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP) ha alertado sobre las graves repercusiones que estos contaminantes pueden tener en la salud humana, con especial preocupación para mujeres y fetos en desarrollo.
El problema se agrava porque los microplásticos no se detienen en el agua: se acumulan en organismos acuáticos y ascienden por la cadena alimentaria hasta llegar a nuestros platos. Es un ciclo de contaminación que vuelve a nosotros mismos.
Cada vez más voces científicas y ambientales piden regulaciones más estrictas o incluso la prohibición total de estos productos. La Unión Europea ya ha avanzado en legislación para reducir microplásticos intencionalmente añadidos, y las esponjas de melamina podrían ser las próximas en la lista.