Imago Noticias
Córdoba vibra con una agenda cultural imperdible hasta el 22 de febrero
Derrota amarga en Arroyito: Central cayó 1-0 con Talleres y Almirón pide "más suerte"
Tiago PZK sacudió la música con un anuncio íntimo: "Mi música ya no representa lo que soy"
Inter Miami cayó 1-0 ante LAFC en su debut en la MLS 2026 con Messi de titular
Los 5 alimentos que deterioran el cerebro y cómo proteger tu memoria según expertos
24/02/2026 09:17 • Deportes
Después de tres finales perdidas y momentos de profunda frustración, Tomás Martín Etcheverry finalmente pudo gritar campeón en el circuito ATP. El tenista nacido en La Plata, de 26 años, conquistó el ATP 500 de Río de Janeiro el domingo 22 de febrero de 2026 en una jornada que quedará grabada en la historia del tenis argentino.
La consagración no fue fácil. Debido a los retrasos por lluvia que sufrió el torneo, Etcheverry tuvo que disputar semifinal y final el mismo domingo. Primero, superó al checo Vít Kopriva en un partido maratónico de casi cuatro horas (4-6, 7-6, 7-6) que se extendió durante dos días por las inclemencias climáticas.
Horas más tarde, ya agotado físicamente, salió a la cancha para enfrentar al chileno Alejandro Tabilo en la final. Allí, desplegó todo su coraje y talento para imponerse por 3-6, 7-6 (3) y 6-4 en otros tres horas y cuatro minutos de batalla. En total, el torneo le demandó más de 13 horas y 46 minutos sobre la cancha.
"No puedo creer que haya ganado mi primer título ATP, algo que llevaba buscando un tiempo. He trabajado muy duro para conseguir esto, es un sueño hecho realidad."
— Tomás Etcheverry, tras la consagraciónEl camino hacia este primer título estuvo sembrado de espinas. Etcheverry había perdido tres finales anteriores:
Aquella derrota en Lyon lo afectó profundamente. Tanto que meses después decidió cambiar de entrenador: dejó a Walter Grinovero para sumarse al proyecto de Horacio de la Peña, aunque esa experiencia duró solo ocho meses. Finalmente, regresó bajo la tutela de Grinovero, con quien logró este histórico triunfo.
| Puesto | Tenista |
|---|---|
| 19° | Francisco Cerúndolo |
| 33° | Tomás Etcheverry ?? |
| 55° | Sebastián Báez ?? |
| 59° | Camilo Ugo Carabelli |
| 70° | Juan Manuel Cerúndolo |
| 76° | Thiago Tirante |
| 77° | Mariano Navone |
| 82° | Francisco Comesaña |
| 96° | Román Burruchaga |
Tras el desgaste físico y emocional del torneo carioca, Etcheverry tomó una decisión sensata: se bajó del ATP 250 de Santiago de Chile para preservar su cuerpo y recargar energías en su ciudad natal, La Plata. El torneo chileno iniciaba inmediatamente después, y el platense priorizó su salud pensando en los próximos compromisos.
Gracias a este título, el tenista argentino escaló 18 posiciones en el ranking ATP y se ubicó en el puesto 33°, acercándose a su mejor marca histórica (27°). Este ascenso le permite tener muy probable preclasificación en los próximos Masters 1000 de Indian Wells y Miami, lo que significa evitar jugar la primera ronda en ambos torneos.
En la ceremonia de premiación, Etcheverry no olvidó a nadie. Dedicó el título a su familia, a su novia Belén Raimondi, "que han creído en mí y me siguen bancando y apoyando".
Además, recordó a su hermana que "siempre me guía del cielo" y a su abuelo, perdido recientemente.
"El año pasado fue complicado para mí, perdí muchos partidos. Creo que todos ellos merecen este título tanto como yo", agregó con emoción.
El triunfo de Etcheverry trascendió fronteras y llegó a oídos de su máximo referente deportivo. Novak Djokovic, el legendario tenista serbio, le envió un mensaje de felicitación a través de redes sociales por su primera consagración en el circuito ATP.
El platense siempre ha manifestado su admiración por Djokovic, y recibir este reconocimiento de su ídolo completó una semana inolvidable.
Con el título bajo el brazo y descansando en La Plata, Etcheverry apunta ahora a los Masters 1000 de Indian Wells (California) y Miami, dos de los torneos más importantes del calendario ATP fuera de los Grand Slam. Allí, con su nueva posición en el ranking, buscará seguir escalando y consolidarse entre los mejores del mundo.