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25/02/2026 07:04 • Actualidad
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de Uruguay decretó el martes 24 de febrero de 2026 la emergencia sanitaria en todo el territorio nacional tras confirmar la presencia de influenza aviar de alta patogenicidad H5 en especies silvestres de tres departamentos: Maldonado, Rocha y Canelones.
La resolución ministerial establece restricciones inmediatas al traslado de aves, clausura de ferias y remates, y el confinamiento obligatorio de toda ave de traspatio o de producción extensiva en instalaciones cerradas y techadas.
El 20 de febrero de 2026 se detectó el primer caso en un cisne coscoroba (Coscoroba coscoroba) hallado en la zona de la Laguna Garzón, en el extremo este del país. En apenas cuatro días, el virus avanzó desde Maldonado hasta Canelones, lo que motivó al MGAP a escalar la respuesta de alerta preventiva a emergencia sanitaria plena.
La progresión geográfica del virus sugiere una dinámica de dispersión activa vinculada a rutas migratorias de aves acuáticas que atraviesan el Cono Sur durante el verano austral.
La declaración llega exactamente dos años después de que Uruguay registrara por primera vez en su historia un caso de influenza aviar, también detectado en un cisne coscoroba en la misma Laguna Garzón, en febrero de 2023.
En aquella ocasión, el país también decretó emergencia sanitaria que se prolongó durante meses. El sector avícola logró evitar que el brote alcanzara el sistema productivo comercial, conservando el estatus sanitario internacional. Sin embargo, el gobierno debió destinar aproximadamente 4 millones de dólares en medidas de contención, incluida la compra de casi 10 millones de dosis de vacuna.
El 23 de febrero de 2026, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina confirmó un caso de gripe aviar en Ranchos, provincia de Buenos Aires, lo que llevó a ese país a suspender sus exportaciones avícolas de forma preventiva.
La propagación simultánea del virus a ambos lados del Río de la Plata en pocas horas confirma una dinámica de dispersión regional activa. En 2023, la industria avícola argentina perdió acceso a mercados clave durante más de seis meses, con un impacto sectorial que superó los 300 millones de dólares.
Uruguay, cuyo sector avícola exporta aproximadamente el 10% de su producción y ha abierto recientemente mercados en Asia, enfrenta un momento crítico. La preocupación central de las autoridades es impedir que el virus salte de la fauna silvestre a los sistemas de producción comercial.
Un escenario de contagio en planteles comerciales activaría protocolos de sacrificio y la consecuente pérdida del estatus sanitario ante organismos como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Las autoridades subrayaron que la gripe aviar no se transmite a los humanos por el consumo de carne de ave o huevos. El riesgo de contagio humano existe únicamente mediante contacto directo con aves infectadas, un escenario circunscrito principalmente a trabajadores rurales y veterinarios en zonas afectadas.
La influenza aviar de alta patogenicidad H5 es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a las aves. El virus se propaga a través de secreciones respiratorias, heces y fluidos corporales de aves infectadas. Las aves silvestres acuáticas, como los cisnes coscorobas, actúan como reservorios naturales y pueden transportar el virus largas distancias durante sus migraciones.
Fuentes: Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, SENASA Argentina, Infobae, Ámbito