06/03/2026 04:08 - Entretenimiento
"Cuando paso por Uruguay y Corrientes le toco la pelada. Es increíble la vigencia, después de 38 años. Mis hijos lo conocen perfecto. Mi hija que es actriz, está dando vuelta el duende del abuelo en cada cosa que hace."
— Mariano Olmedo
Mariano Olmedo, hijo del inolvidable Alberto Olmedo, brindó un testimonio emotivo que resuena en el corazón de todos los argentinos. Con motivo de un nuevo aniversario de la muerte del mítico humorista, Mariano reflexionó sobre el legado que su padre dejó en la cultura nacional y cómo su presencia sigue viva casi cuatro décadas después.
La frase "A mi papá me lo recuerdan todos los días" sintetiza el fenómeno cultural que representa Olmedo: un artista que trascendió su época para convertirse en símbolo del humor argentino. El gesto de tocar la estatua ubicada en la esquina de Uruguay y Corrientes cada vez que pasa por allí es un ritual íntimo que Mariano mantiene como homenaje personal.
El 5 de marzo de 1988, Mar del Plata amaneció con una noticia que conmocionó al país entero. Alberto Olmedo, el humorista más popular de la Argentina, había muerto tras caer desde el balcón de su departamento en el piso 11 del edificio Maral 39, ubicado sobre el Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos al 3600.
La madrugada anterior había sido de celebración: Olmedo se había reconciliado con su pareja, la actriz y vedette Nancy Herrera, y ella le había comunicado que estaba embarazada. En el espejo del departamento, Nancy había escrito "Te amo" con un mensaje que Alberto encontró esa misma noche. El humorista, según relatos de quienes lo conocieron, estaba en un momento de plenitud personal y profesional.
Alberto Olmedo estaba en el apogeo de su carrera. Ese verano encabezaba el espectáculo "Éramos tan pobres", una revista que dominaba la taquilla del Teatro Tronador de Mar del Plata. El elenco incluía a figuras de la talla de Javier Portales, César Bertrand, Beatriz Salomón, Silvia Pérez, Susana Romero, Divina Gloria y Romina Gay.
Además, Olmedo estaba por estrenar "Atracción peculiar", película que finalmente se lanzó dos días después de su muerte. Había terminado su exitoso ciclo televisivo "No toca botón!" en diciembre de 1987 y se preparaba para nuevos proyectos cinematográficos.
Aquella temporada de 1988 en Mar del Plata también quedó marcada por otro hecho trágico: el 14 de febrero, apenas semanas antes, el ex campeón mundial de boxeo Carlos Monzón había asesinado a su pareja Alicia Muñiz. Olmedo y Monzón eran grandes amigos, lo que añadió un matiz particularmente doloroso a aquel verano.
Nacido en Rosario, Alberto Olmedo construyó su carrera desde los escenarios más modestos hasta convertirse en el humorista más querido del país. Su paso por la televisión con programas como "El botón", "El Chupete", "No toca botón" y "Las aventuras del Capitán Piluso" junto al inolvidable Humberto Ortiz (Coquito), lo transformaron en un fenómeno de popularidad.
Su estilo particular —una mezcla de humor físico, improvisación, picardía y una naturalidad que lo conectaba con el público— lo diferenciaba de cualquier otro cómico de su época. Olmedo no solo decía el libreto: lo desbordaba, lo transformaba, jugaba con los tiempos del humor y generaba una complicidad única con la audiencia.
Las palabras de Mariano Olmedo revelan algo profundo: la vigencia de su padre no es solo un recuerdo nostálgico, sino una presencia activa en la cultura argentina. La mención de su hija, que también es actriz y "está dando vuelta el duende del abuelo", confirma que el arte de Alberto Olmedo sigue inspirando a nuevas generaciones.
"El Negro" Olmedo dejó un legado imborrable en el humor argentino. Sus frases, sus gestos, su forma de reír y hacer reír permanecen en la memoria colectiva como un tesoro cultural que se transmite de generación en generación.
El monumento ubicado a metros del lugar donde perdió la vida, en el Boulevard Marítimo de Mar del Plata, se ha convertido en un lugar de peregrinación espontánea. Cada verano, miles de personas se acercan para fotografiarse con la estatua de bronce que inmortaliza al Capitán Piluso, al Rucio Morán, a todos los personajes que Olmedo creó y que siguen haciendo reír a los argentinos.
A 38 años de su partida, las palabras de Mariano resumen lo que muchos sienten pero pocos pueden expresar: Alberto Olmedo no necesita que lo recuerden, porque su risa sigue presente en cada hogar argentino. El Negro se fue aquella madrugada de marzo, pero su duende —como dice su nieto— sigue dando vueltas en cada carcajada colectiva que provocan sus películas, sus sketchs y esa forma única de hacer humor que lo convirtió en eterno.
Fuentes: Radio Continental, Infobae, Archivos históricos.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones