09/03/2026 22:18 - Actualidad
El 8 de marzo no nació de un calendario oficial ni de una agenda diplomática. Nació del humo, del plomo y de la rabia de millones de mujeres que decidieron dejar de pedir permiso para golpear con fuerza la puerta de la historia. Una fecha que es, ante todo, una cicatriz colectiva en la memoria de la humanidad.
Aquel 8 de marzo de 1857, las calles de Nueva York vieron avanzar una columna que no llevaba fusiles ni banderas imperiales. Llevaba delantales de fábrica, manos curtidas por el algodón y la determinación de quienes reclamaban lo más elemental: jornadas laborales humanas, salarios dignos y el derecho a no dejar la vida entre los telares.
La respuesta del poder fue brutal. La policía disparó contra aquellas obreras como si la dignidad fuese un delito. Las cifras varían según las fuentes: 120 o 123 mujeres cayeron. La historia, muchas veces, no cuenta cadáveres cuando empieza a contar leyendas.
El 25 de marzo de 1911, la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York se convirtió en una trampa mortal. Un incendio devoró el edificio mientras cientos de obreras trabajaban cosiendo en condiciones precarias.
Las puertas estaban cerradas con candado por decisión de la patronal para evitar "robos". No había escape. 146 personas murieron quemadas o saltando desde las ventanas del edificio. Entre ellas, decenas de mujeres que habían tenido la osadía de organizarse y exigir respeto. El capital, esa vez, también supo incendiar.
?? Dato escalofriante: Las salidas de emergencia habían sido bloqueadas intencionalmente por los dueños de la fábrica. Las trabajadoras estaban atrapadas en una jaula de tela y madera.
En medio del imperio ruso nació Aleksandra Kolontai, conocida como "Shura". Hija de aristócratas, podía haber vivido entre salones y terciopelos, pero eligió incendiar su propia comodidad.
Dejó marido, hijo y apellido tranquilo para buscar algo más peligroso que la guerra: la libertad de las mujeres. En Zúrich se encontró con Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, y con un hombre de mirada de hielo llamado Vladimir Lenin.
Se convirtió en la primera mujer ministra de la historia moderna. Desde ese cargo impulsó cambios revolucionarios: sufragio femenino, divorcio legal, igualdad salarial, aborto y libertad sexual. Demasiado fuego para demasiados hombres, incluso para sus propios compañeros revolucionarios.
En 1917, en plena Primera Guerra Mundial y ante una hambruna devastadora, las mujeres de Petrogrado se declararon en huelga. Era el 23 de febrero según el calendario juliano, fecha que corresponde al 8 de marzo en el calendario gregoriano que usamos hoy.
Bajo el lema "Pan y Paz", su protesta fue el chispazo que inició la Revolución Rusa. Días después, el Zar abdicó y el gobierno provisional otorgó a las mujeres el derecho al voto.
Ese 8 de marzo de 1917, las mujeres rusas demostraron que la huelga no era solo una herramienta laboral, sino un arma política capaz de derribar imperios.
Fue en 1910, durante la Conferencia de Mujeres Socialistas en Copenhague, cuando la activista alemana Clara Zetkin propuso crear un día internacional para reivindicar los derechos de la mujer. La propuesta fue aprobada por más de 100 mujeres de 17 países.
En 1945, la Carta de las Naciones Unidas se convirtió en el primer acuerdo internacional que afirmó el principio de igualdad entre hombres y mujeres. Finalmente, en 1975, la ONU oficializó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
Shura Kolontai murió el 9 de marzo de 1952, 34 años y un día después de que el Parlamento soviético oficializara el 8M. Mucho antes de que la burocracia mundial decidiera ponerle sello y protocolo a lo que había nacido en sangre y en llamas.
El 8M no es una fecha para "festejar" la feminidad en un sentido tradicional. Es una jornada de reivindicación que señala lo que aún falta conquistar:
Según ONU Mujeres, las mujeres tienen solo el 64% de los derechos legales de los hombres. Al ritmo actual, cerrar la brecha tomaría tres siglos.
En Rosario, la movilización del 8M se desarrollará el lunes 9 de marzo. La concentración será a las 17:00 en Plaza San Martín, mientras que la marcha comenzará a las 17:30 con el siguiente recorrido:
Una vez en el parque, se realizará la lectura de un documento con las consignas del movimiento. También habrá una feria paralela habilitada para quienes quieran participar.
Millones de mujeres que se plantaron frente al mundo como si la historia fuera una puerta oxidada y ellas llevaran en la mano la única llave posible: la rebeldía. Empoderadas, dicen ahora. Las de entonces no conocían esa palabra. Pero tenían algo mejor: la convicción de abrir caminos contra todo y contra todos.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones