11/03/2026 10:43 - Salud
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales que desempeña funciones esenciales en el organismo. Aunque popularmente se le asocia solo con el estrés, en realidad cumple roles fundamentales: nos ayuda a despertar por la mañana, regula la inflamación, mantiene estables los niveles de azúcar en sangre, influye en la presión arterial, la concentración y el estado de ánimo.
Según explica la académica Alejandra Ponce, de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello (Chile), "el cortisol no es un enemigo; al contrario, desempeña roles fundamentales en el metabolismo, el sueño y la regulación de la presión arterial".
En una persona sana, la producción de cortisol sigue un ritmo muy claro:
El problema aparece cuando el estrés prolongado altera este ritmo natural:
Para detectar niveles alterados de cortisol existen múltiples métodos de laboratorio:
Mide los niveles circulantes de cortisol en un momento específico.
Proporciona una medición del cortisol producido durante todo un día.
Permite medir cortisol en diferentes momentos del día de forma no invasiva.
Tecnologías utilizadas: Quimioluminiscencia (mide la intensidad de la luz emitida), métodos inmunoenzimáticos como ELISA indirecto, y cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas.
Aunque el estrés es el principal detonante, no es el único. Los expertos identifican otros factores:
Dormir poco o mal altera el ritmo circadiano del cortisol.
Exceso de azúcares, ultraprocesados y comidas rápidas.
La falta de actividad física reduce la capacidad de manejar el estrés.
También enfermedades como la depresión o la diabetes pueden alterar los niveles de esta hormona.
La nutricionista Marina Wright, autora del libro "Equilibra tu cortisol", enfatiza: "El cortisol influye en casi todo lo que sentimos a nivel físico y mental, y tanto un exceso como una producción insuficiente pueden afectar nuestro bienestar. La meta no es suprimir esta hormona, sino mantenerla en rangos saludables".
El cortisol es una hormona vital que, en cantidades adecuadas, nos permite adaptarnos al estrés y mantenernos activos. Sin embargo, cuando sus niveles se desequilibran de forma prolongada, puede generar efectos nocivos en múltiples sistemas del cuerpo. La clave está en identificar las señales de alarma, consultar con profesionales de salud y adoptar hábitos que promuevan un equilibrio natural de esta importante hormona.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones