02/04/2026 03:03 - Actualidad
Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años que permanecía retenida en Brasil desde mediados de enero por una causa de injuria racial, regresó a la Argentina en la tarde del 1 de abril de 2026. Su arribo se produjo en el Aeroparque Jorge Newbery, donde fue recibida por familiares y allegados en medio de una gran emoción.
La abogada santiagueña viajó desde Río de Janeiro acompañada por su defensa legal, encabezada por la abogada Carla Junqueira. Horas antes de abordar el vuelo, Páez publicó en sus redes sociales una fotografía junto a su abogada con la frase: "Ahora sí nos volvemos", reflejando su alivio y alegría.
Al llegar a Buenos Aires, Páez expresó su sentir: "Se terminó esta pesadilla. Me arrepiento de haber reaccionado mal, a pesar del contexto, me arrepiento de haber reaccionado de esa manera". También contó que le tuvo que pedir perdón al mesero involucrado en el incidente.
"Quiero llegar a mi provincia y reunirme con mi familia, mis amigos y mis amigas", remarcó la abogada, quien confirmó que este jueves viajará a Santiago del Estero para estar con los suyos.
El caso se originó en la madrugada del 14 de enero de 2026 en un bar de Ipanema, Río de Janeiro, donde Páez fue filmada realizando gestos racistas hacia empleados del local. Esto derivó en una denuncia por injuria racial, un delito que en Brasil contempla penas de entre dos y cinco años de prisión.
En la última audiencia, el tribunal decidió unificar los cargos, y la acusación solicitó una condena de dos años, la mínima prevista. La defensa logró que la Justicia brasileña aceptara un hábeas corpus, lo que le permitió a Páez salir de Brasil y aguardar la resolución final en su provincia natal.
Según Infobae, la joven abogada pagó una fianza de 20.000 dólares para obtener su libertad. Previamente, había permanecido con una tobillera electrónica que le fue retirada tras el pago.
En su primer contacto con la prensa, Páez describió su experiencia: "Me sentía desamparada, he estado muy triste, han sido meses duros para mí. Hasta el último minuto no podía estar tranquila". Relató que para salir a la calle debía camuflarse: "Para lo único que salía era para ir al mercado... Toda tapada, camuflada e intentaba hablar portugués para que no sospechen de que era yo".
Sobre el temor que sintió, confesó: "Pidieron una condena de 15 años. No solo era el terror de ir a la cárcel, sino también el terror de salir a la calle". Finalmente, aclaró su posición: "No soy discriminadora ni racista, no tuve la intención de ofender. He reaccionado mal a unos gestos obscenos. Pedí perdón y lo haría un millón de veces más".
La resolución final de la justicia brasileña podría conocerse en un plazo de 15 a 20 días, y podría traducirse en una condena de dos años con cumplimiento de medidas alternativas, como trabajos comunitarios, cursos obligatorios o el pago de una multa.
Fuentes: Infobae, La Mañana Neuquén
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones