27/04/2026 12:23 - Politica
La ministra de Seguridad y jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, encabeza una maniobra política para asegurar los 37 votos reglamentarios necesarios para aprobar la reforma electoral enviada por el Gobierno. Sin embargo, el contexto económico y judicial complica significativamente las negociaciones con los sectores dialoguistas.
El Senado recibe una cantidad inédita de proyectos que buscan tratarse en simultáneo: desde la reforma electoral hasta la inviolabilidad de la propiedad privada, cambios en la ley de salud mental, el acuerdo con bonistas de 2001 y más de cien pliegos judiciales pendientes de aprobación.
| Votos necesarios para aprobar: | 37 senadores |
| Senadores oficialistas: | 42 (teóricos) |
| Mayoría real: | Volátil |
La mayoría de 42 senadores depende de negociaciones con fuerzas provinciales y bloques independientes.
La pretensión de eliminar las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) genera la mayor fricción con la oposición. Tanto la UCR como el peronismo no están dispuestos a ceder una herramienta que les permite ordenar sus internas partidarias.
"Sin internas primarias deciden las cúpulas partidarias, estoy en contra."
La senadora santafesina defendió el sistema actual argumentando que su propia llegada al Congreso fue consecuencia directo de las internas abiertas, y rechazó la discrecionalidad de los dirigentes partidarios.
A diferencia de lo que ocurre en Diputados bajo la conducción de Martín Menem, en el Senado se valora la disposición de Bullrich para aceptar modificaciones antes de llegar al recinto. Legisladores peronistas destacan que la ministra tiene la flexibilidad necesaria para informar a la Casa Rosada cuando un artículo no tiene respaldo.
Esta capacidad quedó demostrada durante la discusión sobre la reducción del impuesto a las ganancias y la reforma laboral. Bullrich sostuvo conversaciones durante tres semanas hasta convencer al Ejecutivo de que los votos simplemente no existían. Cuando se le consultó cuántos apoyos tenía, respondió con ironía: "Ninguno".
El voto del senador Maximiliano Abad (Buenos Aires) funciona como indicador del humor del resto del bloque radical. Si muestra reticencias, la Casa Rosada enfrentaría tormentas legislativas difíciles de sortear, según informó LA NACIÓN.
El éxito de los próximos debates dependerá de que Bullrich logre convencer a Javier y Karina Milei de que ceder es, a veces, la única forma de ganar. Sin embargo, mientras los problemas de gestión sigan ocupando la agenda, la reforma electoral transitara un camino empinado donde los 37 votos reglamentarios parecen más un objetivo lejano que una realidad concreta.
Fuentes: LU17, LA NACIÓN
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones