25/05/2026 18:07 - Internacionales
El Papa León XIV presentando su encíclica Magnifica Humanitas en el Vaticano, con una audiencia internacional y representaciones simbólicas de tecnologia e inteligencia artificial
El Papa León XIV hizo historia este 25 de mayo de 2026 al convertirse en el primer pontífice en presentar personalmente una encíclica en un acto público. El documento, titulado "Magnifica Humanitas", consta de 110 páginas divididas en 5 capítulos y fue firmado el 15 de mayo de 2026, coincidiendo con el 135º aniversario de la célebre Rerum Novarum de León XIII.
La elección del término "desarmada" no es casual: el Papa explicó que es una palabra "fuerte" que busca "despertar conciencias" en un momento de "gravedad" para la historia humana, frente a una revolución tecnológica con "consecuencias aún más importantes" que las vividas en el pasado.
León XIV, quien posee formación como matemático y canonista, estructuró la encíclica alrededor de los cinco pilares clásicos de la Doctrina Social de la Iglesia, actualizados para la era digital:
| Principio | Aplicación en la era digital |
|---|---|
| Bien común | La tecnología debe beneficiar a toda la humanidad, no solo a unos pocos |
| Destinación universal de bienes | Acceso igualitario a oportunidades digitales y tecnológicas |
| Subsidiariedad | Las comunidades locales deben tener voz en las decisiones tecnológicas |
| Solidaridad | Protección de los más vulnerables frente al avance tecnológico |
| Justicia social | Marcos regulatorios que prevengan exclusiones y desigualdades |
El Vaticano situó la encíclica en diálogo directo con Anthropic, empresa líder en desarrollo de inteligencia artificial, evidenciando la voluntad de la Iglesia de interactuar con los principales actores del sector tecnológico.
Uno de los puntos más contundentes del documento se refiere al peligro de que la tecnología se concentre en pocas manos. El Papa advierte que patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras y datos "quedan concentrados en las manos de unos pocos, sin adecuadas formas de intercambio y de acceso".
"Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades".
Estas empresas y plataformas son las que definen "condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación e incluso oportunidades económicas", concentrando un poder sin precedentes en la historia de la humanidad.
La encíclica advierte que la IA puede "desespecializar a los trabajadores", someterlos a "vigilancia automatizada" y relegarlos a "tareas rígidas y repetitivas". Propone que toda automatización vaya acompañada de medidas verificables de protección del empleo.
El documento es contundente: "No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable". Critica que en los conflictos modernos las víctimas "quedan reducidas a datos" y aboga por superar la teoría de la "guerra justa".
El Papa León XIV dedica espacios significativos a advertir sobre el transhumanismo y el poshumanismo, corrientes filosóficas que promueven la superación de las limitaciones humanas mediante la tecnología. La encíclica llama a "desarmar la IA" de las lógicas que la transforman en "dominio, exclusión y muerte".
De manera especialmente significativa, el documento denuncia las nuevas formas de esclavitud vinculadas a la extracción de tierras raras -minerales esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos- y pide que se considere "una grave violación de la dignidad humana".
En un gesto de humildad institucional, el Papa pidió "sinceramente perdón" en nombre de la Iglesia católica por haber tardado siglos en condenar formalmente la esclavitud.
"No se puede negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud. Hubo que esperar hasta el siglo XIX para encontrar una condena formal, absoluta y universal, en particular con León XIII", reconoció el Pontífice.
Este pedido de perdón se enmarca en un examen de conciencia más amplio que incluye también los casos de abusos cometidos por miembros de la Iglesia.
La encíclica dedica atención especial a los riesgos para los más jóvenes. El Papa advierte que "tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos puede acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones", exponiendo a los jóvenes a:
Por ello, reclama límites de edad para el acceso a dispositivos y mayor responsabilidad de los proveedores de servicios tecnológicos.
El Papa concluye su encíclica con un llamado a construir "un orden social justo en la era digital" que garantice acceso igualitario a oportunidades, proteja a los más vulnerables, se oponga al odio y la desinformación, y someta a control público el uso de datos y tecnologías. El criterio rector debe ser "no solo el beneficio, sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos".
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones