26/05/2026 21:27 - Internacionales
Ciudad de Kiev con edificios gubernamentales, cielo tenso con nubes grises, sensación de alerta y evacuación en una capital europea en conflicto bélico
La orden emitida por Rusia para que los diplomáticos extranjeros abandonen Kiev generó una inmediata respuesta diplomática de múltiples países y organismos internacionales, en un contexto de creciente tensión en la guerra que entra en su quinto año.
El domingo 25 de mayo de 2026, Rusia lanzó uno de los mayores bombardeos sobre la capital ucraniana desde el inicio de la invasión en febrero de 2022. El ataque combinado incluyó aproximadamente 600 drones y 90 misiles, según información reportada por la BBC. Las defensas aéreas ucranianas lograron destruir la mayoría de los drones, pero al menos 35 misiles alcanzaron sus objetivos.
El bombardeo incluyó el uso excepcional de al menos un misil hipersónico ruso Oreshnik, equipado con seis ojivas y extremadamente difícil de derribar con sistemas de defensa aérea convencionales. Este misil vuela a velocidades de Mach 10 (aproximadamente 12.250 km/h), según datos del conocimiento previo.
Rusia justificó los bombardeos como respuesta a un ataque con drones del viernes contra una residencia de estudiantes en Lugansk, territorio ocupado, que según Moscú causó 21 muertos. El Ejército ucraniano rechazó esa versión, afirmando que el blanco era una unidad de comando de drones de élite.
La Unión Europea convocó al encargado de negocios ruso en Bruselas. La portavoz Anitta Hipper declaró que "la amenaza de Rusia a los ciudadanos extranjeros y diplomáticos para que abandonen Kiev constituye una escalada inaceptable", exigiendo a Moscú cesar los ataques contra civiles.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania convocó al embajador ruso Sergei Nechayev y declaró que "no nos dejaremos intimidar por las amenazas". El canciller noruego Espen Barth Eide citó a su par ruso para tratar las amenazas contra el personal extranjero.
Suecia también actuó para condenar las "falsas acusaciones" rusas sobre supuestas violaciones del espacio aéreo nórdico-báltico y las amenazas contra Letonia.
El embajador de Ucrania ante la ONU, Andrii Melnyk, leyó una declaración conjunta de 50 países que condenaba los bombardeos y las amenazas a instituciones diplomáticas en Kiev. El documento fue suscrito por naciones europeas, miembros de la OTAN, Japón y Corea del Sur.
"Rusia ha alcanzado un nuevo y atroz nivel de agresión contra Ucrania al intensificar aún más sus ataques contra la población civil y las infraestructuras civiles", declaró Melnyk ante el Consejo de Seguridad.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó estar "profundamente preocupado" por el anuncio ruso de lanzar ofensivas sistemáticas contra empresas de defensa y centros de mando en la capital ucraniana.
El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, evaluó que "el carácter de la guerra está cambiando a favor de las fuerzas ucranianas, al menos por ahora". Rusia está perdiendo más soldados para obtener menos avances, y las bajas rusas han superado sus cifras de reclutamiento mensual durante cinco meses.
Según analistas citados por la BBC, la retórica agresiva del Kremlin podría reflejar frustración por la falta de resultados estratégicos en el frente de batalla y un intento de ejercer presión psicológica tanto sobre Ucrania como sobre sus aliados occidentales.
El canciller ruso Sergei Lavrov trasladó la justificación de los ataques al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, afirmando que responden a los "continuos ataques terroristas" de Kiev. Washington, que ha asumido un papel mediador, no participó en la comparecencia ante la ONU.
La delegación de la Unión Europea confirmó que no abandonará sus oficinas en Kiev. Hospitales, escuelas y estudios de televisión figuraron entre los blancos alcanzados en el bombardeo del domingo. Rusia continúa amenazando con ataques "sistemáticos" contra el complejo militar-industrial de la capital ucraniana.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones