28/05/2026 16:10 - Entretenimiento
Un hombre adulto sentado en un set de televisión mirando una pantalla que muestra la foto de una joven mujer, con expresión emocionada y ojos llorosos, entorno de programa de entrevistas con luces cálidas
Eduardo Carrera, el último eliminado de Gran Hermano: Generación Dorada, vivió un momento emotivo al ver por primera vez imágenes de su hija Mía (21 años) durante su participación en el programa Cortá por Lozano el 27 de mayo de 2026.
La joven, quien ingresó al reality en febrero de 2026, nunca había sido reconocida por su padre. Eduardo confesó que "nunca la había visto" y se conmovió profundamente al observar el video, destacando que "se parece mucho a la madre. Es preciosa" y que tiene mucho de él, especialmente los ojos.
En diálogo con Vero Lozano, Eduardo expresó su mayor anhelo: utilizar esta oportunidad para construir un vínculo entre sus dos hijos. "Si a mí no me quiere aceptar es totalmente entendible. Me hago cargo y le voy a pedir perdón toda la vida, pero tiene un hermano que quizás ella quiera conocer", manifestó con emoción.
El exparticipante contó que sufrió una profunda depresión tras dejar de ver a su hija siendo niña, lo que lo llevó a un aislamiento total de los medios. Además, enfrentó serios problemas económicos que le impidieron costear una mediación familiar, recibiendo ayuda incluso de una almacenera vecina.
Eduardo tiene otro hijo llamado Martino, con quien Mía compartiría padre. El reality sirvió como catalizador para que la historia familiar trascendiera públicamente.
El reconocimiento filial es el acto jurídico mediante el cual una persona admite ser progenitora de un niño o niña. En Argentina, puede realizarse en el Registro Civil, mediante escritura pública o judicial. El no reconocimiento impide que la persona pueda ejercer derechos y obligaciones parentales, como visitas, alimentos o herencia.
"Tiene otra parte, que la puede conocer y es parte suya también, que es una familia. Si a mí no me quiere aceptar es totalmente entendible. Me hago cargo y le voy a pedir perdón toda la vida."
Eduardo admitió que en el pasado no pudo ser la figura paterna que correspondía y reconoció no haber sido tan responsable como debió ser. Su deseo actual es poder tender puentes entre sus hijos y construir una relación desde el amor.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones