04/06/2026 09:48 - Tecnologia
Ilustración artística de un sistema binario cósmico donde una enana blanca brillante extrae material de una enana roja cercana, generando pulsos de radio y rayos X visibles como ondas luminosas en el espacio profundo
Desde 2022, una serie de extrañas señales de radio procedentes de la Vía Láctea desconcertaban a la comunidad astronómica. Llegaban del plano galáctico con una cadencia aparentemente imposible: eran demasiado lentas para ser púlsares y demasiado regulares para ser solo ruido cósmico.
Los científicos las denominaron transitorios de radio de largo período (LPT), y durante años nadie supo exactamente qué eran. Se habían detectado apenas una docena en distintos rincones de la galaxia, pero su origen seguía siendo un enigma.
Un estudio publicado en Nature Astronomy y liderado por el astrofísico Kovi Rose de la Universidad de Sídney logró rastrear uno de estos misteriosos pulsos hasta su fuente. Lo que encontraron superó las expectativas.
El objeto, llamado ASKAP J1745?5051, es un sistema binario formado por:
Ambas estrellas orbitan una alrededor de la otra a una distancia tan corta que completan una vuelta completa en poco más de 81 minutos, una proximidad extrema que genera fenómenos físicos extraordinarios.
Es el remanente de una estrella que ha agotado su combustible nuclear. Tienen un tamaño similar a la Tierra pero una densidad extrema: una cucharadita de material de enana blanca pesaría varias toneladas en nuestro planeta.
Son las estrellas más comunes de la galaxia. Más pequeñas y frías que el Sol, tienen una masa entre 0.08 y 0.45 veces la solar. Pueden vivir billones de años debido a su bajo consumo de combustible.
A esa proximidad extrema, la gravedad de la enana blanca desgarra material de su compañera y lo arrastra hacia sí. Este proceso, llamado acreción, genera ráfagas periódicas de ondas de radio y rayos X que se repiten con cada órbita.
El equipo de investigación reconstruyó un mecanismo en dos actos:
Dato curioso: Los campos magnéticos de estas estrellas son miles de veces más intensos que los de una máquina de resonancia magnética terrestre.
La Piedra de Rosetta fue el hallazgo arqueológico que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios al presentar un mismo texto en tres escrituras diferentes.
De manera similar, el sistema ASKAP J1745?5051 combina en un solo objeto características que hasta ahora se habían observado por separado en distintos transitorios:
Este sistema reúne todas las pistas en un mismo lugar, lo que podría permitir a los científicos interpretar otras señales similares detectadas anteriormente.
El descubrimiento fue posible gracias a la combinación de observaciones de múltiples instrumentos:
| Telescopio | Tipo de observación | Contribución |
|---|---|---|
| ASKAP (CSIRO Australia) | Radio | Registro preciso de destellos de radio |
| Swift (NASA) | Rayos X | Detección de emisión de rayos X |
| Einstein Probe | Rayos X | Confirmación de emisión de alta energía |
| SOAR | Óptica | Confirmó la naturaleza binaria del sistema |
Curiosamente, las señales de radio y rayos X no alcanzan su máximo al mismo tiempo, lo que sugiere que se originan en regiones distintas del sistema.
A pesar de las detalladas mediciones, la distancia exacta del objeto sigue siendo incierta. Las estimaciones lo sitúan entre 1.300 y 30.000 años luz de la Tierra, un rango extraordinariamente amplio que refleja las dificultades técnicas para determinar distancias en este tipo de sistemas.
Este hallazgo refuerza una teoría alternativa sobre el origen de los LPT: al menos algunos de estos transitorios provendrían de sistemas binarios con enanas blancas en proceso de acreción, lo que los astrónomos llaman variables cataclísmicas.
La hipótesis más popular atribuía estos fenómenos a púlsares (estrellas de neutrones en rotación), pero los modelos físicos indicaban que una estrella de neutrones que gire tan lentamente no debería ser capaz de emitir señales de radio.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones